A
estas horas está comenzando el acto del “matadero” Durango, un
acto al que acuden los etarras excarcelados por la derogación de la
doctrina Parot que suman entre todos mas de 300 asesinatos, un acto
patrocinado por la banda terrorista ETA en donde se va a enaltecer el
terrorismo y se va a humillar a las víctimas, en definitiva, otra
batalla ganada por los asesinos gracias a la vergonzosa complicidad
de quienes debieran combatirlos.
Los
ciudadanos debemos preguntarnos como es posible que no se haya
prohibido, y la respuesta es sencilla. Para que este Gobierno pueda
seguir la hoja de ruta fijada por Zapatero era imprescindible que
jueces como Pedraz, la Fiscalía y el propio Gobierno del que
depende, formaran un contubernio con el silencio cómplice de la
izquierda española.
Aunque
mentir a la ciudadanía sea lo que impera en la política de este
país, si nos fijamos en los detalles y unimos cabos, no tenemos que
ser demasiado inteligentes para darnos cuenta de lo que sucede en
realidad.
Mientras
en el rostro de Jorge Fernández, ministro del Interior, aparecían
esas típicas “lágrimas de cocodrilo”, y denominaba, aquelarre y
repugnante el acto de Durango, mientras tanto, la Fiscalía, que
depende del Gobierno, presionaba a Ferraz para que no lo prohibiera.
Si hay algo que he escrito de lo que no me arrepiento es lo que dije
sobre este ministro del Interior a las pocas horas de su
nombramiento, lo denominé “pájaro de cuidado”, desde luego
acerté de pleno.
Tenemos
un Gobierno, que en política antiterrorista y en otras, hace lo
contrario de lo que prometió, y a la vez, cariacontecido hace
declaraciones para congraciarse con sus engañados votantes y las
víctimas, algo repugnante.