De
nuevo, una diputada de UPyD, Irene Lozano, se ha dedicado, de una
forma bastante irresponsable desde mi punto de vista, a negar la
posibilidad de un pacto entre su partido y Ciudadanos.
Hablamos
de una persona muy cercana a Rosa Díez, de alguien que trata de
razonar una negativa que es incomprendida por la mayoría de los
militantes de la formación magenta. Los que proclamaban que cuando
esto se arregle, se irían a su casa, quieren hurtarle a su país la
oportunidad histórica de conformar una opción que probablemente
sería pieza clave en la formación de un futuro gobierno de España,
y que podría imponer a su socio las reformas imprescindibles para
solucionar todas las crisis que padecemos, y que por supuesto,
acabaría con el nefasto bipartidismo.
Los
que proclaman aquello tan bonito de “lo que nos une”, parecen
incapaces de entenderse con quienes, como dijo Arcadi Espada, “son
carne de su carne y sangre de su sangre”. Estas continuas negativas
solo pueden entenderse en clave de interés personal o partidario, y
de una miopía política descomunal.
Estoy
harto de escuchar a militantes de UPyD decir, “si en mi
circunscripción no se presenta mi partido y si lo hace Ciudadanos,
les votaré, veo a diario en las redes sociales la casi hermandad
existente entre unos y otros, entonces, a que viene que la cúpula de
UPyD no represente el sentir de sus afiliados.
Eso
que han llamado la Tercera Vía o la Tercera España, esos ciudadanos
hartos del bipartidismo que se encuentran entre el PP y el PSOE, son
los únicos capaces de impulsar eso que llaman la II Transición, ese
proceso que mediante reformas de calado regenere el sistema y nos
convierta en una democracia moderna. Esos ciudadanos están en UPyD,
en Ciudadanos, en los partidos de centro, en los partidos locales
independientes y en los desencantados de los dos grandes partidos,
quien consiga aglutinar a todos ellos se consolidará como el Adolfo
Suárez del siglo XXI, salvando las distancias, claro está.
Ya
en varias ocasiones, Albert Rivera ha tendido la mano a UPyD, estos
siempre la rechazaron, posiblemente, mas pronto que tarde la cúpula
de UPyD se arrepienta de ello.
Mientras
tanto, Albert Rivera y su Movimiento Ciudadano, sigue sumando apoyos
en todas las grandes ciudades que visita, y su mensaje de
regeneración cala mas y mas en una ciudadanía que se siente
huérfana de un líder aglutinador al que poder apoyar.
Sensata e inteligente reflexión. Y mira que es de cajón….. . Totalmente de acuerdo.
Vicent Almenar Climent
PAU, PER ALBALAT UNIT
Albalat dels Sorells. Valencia