Por
su interés, reproduzco el texto del compromiso de Movimiento
Ciudadano, plataforma presentada ayer en sociedad por Albert
Rivera, presidente de Ciudadanos.
Ciudadanos
de España:
Nos
enfrentamos a varias graves crisis superpuestas: la económica, la
institucional, la territorial, la ética. Como resultado, grandes
segmentos sociales han desarrollado una preocupante desconfianza
hacia nuestro sistema democrático. Necesitamos una reforma profunda
de nuestro país que garantice la prosperidad y el bienestar de los
ciudadanos, y tal reforma sólo podrá llevarse a cabo reforzando
nuestros principales valores civiles: la libertad, la igualdad, la
solidaridad y la unión. Los problemas de la democracia se resuelven
con más democracia.
La
mayoría de ciudadanos ha dejado de confiar en los políticos y en
las políticas inmovilistas y decadentes que nos han conducido a esta
situación. No podemos permitirnos caer en el optimismo ingenuo ni en
el catastrofismo. Y lejos de aportar soluciones, los populismos sólo
traerían problemas añadidos. Ni el futuro está escrito, ni vamos a
dejar que lo escriban por nosotros. España será lo queramos los
españoles. La voluntad de la mayoría es la única que puede lograr
los cambios requeridos.
Las
reformas que proponemos reforzarán los pilares de nuestra democracia
y de nuestra nación. Son objetivos urgentes: democratizar los
partidos políticos, abrirlos a la sociedad, someterlos al principio
del mérito, hacerlos transparentes e implacables con la corrupción,
generalizar el mecanismo de las elecciones primarias; conseguir un
sistema de representación que devuelva el poder a los ciudadanos,
pudiendo los representados escoger a partidos y también,
directamente, a sus representantes a través de listas abiertas, de
acuerdo con una ley electoral justa y proporcional; asegurar una
efectiva división de poderes, alejando a los partidos del Poder
Judicial, del Tribunal Constitucional, de los órganos reguladores y
de supervisión del sector financiero y de los medios de
comunicación; reformar las administraciones públicas poniéndolas
realmente al servicio de los ciudadanos y las empresas, asegurando
los servicios públicos esenciales y suprimiendo burocracias y
duplicidades.
Como
base de las grandes reformas, defendemos la aprobación de un Pacto
Nacional por la Educación que mire a una generación -no a una
legislatura o a un gobierno-, y que garantice un sistema educativo de
calidad para todos. Por encima de cualquier otra consideración, la
educación se dedicará a formar buenas personas, buenos ciudadanos y
buenos profesionales.
Los
españoles vamos a abrir una nueva etapa política. La Constitución
de 1978, que ha garantizado 35 años de estabilidad, libertades y
progreso económico y social, seguirá siendo, con las
actualizaciones necesarias, marco y garantía de nuestros derechos y
libertades. Todo cambio es posible desde la Constitución; ningún
cambio es democrático fuera de ella: en un Estado de derecho, lo
legítimo es lo legal.
La
nueva etapa exige cerrar y enterrar el capítulo de las dos Españas,
así como las luchas territoriales, para que crezca sin cortapisas la
nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley. Una España
diversa que reconoce su historia, sus lenguas y su cultura como
patrimonio de todos, sin hacer de esa riqueza lastre o arma política
que ponga en riesgo nuestro futuro unidos.
Lamentablemente,
los partidos políticos representados hasta ahora en las Cortes
Generales no han sido capaces de articular ni de vertebrar un
proyecto común español que mire hacia el futuro sin prejuicios. Ha
llegado el momento de convertir indignación y preocupación en
acción e ilusión. Se ha acabado el tiempo de la resignación, de
los súbditos; es la hora de la esperanza, de los ciudadanos. Nos
veremos en las calles, en las redes y en las instituciones. Todos
juntos, como un movimiento ciudadano. ¡Muévete!