José
María Aznar pronunció ayer un discurso en San Sebastian, un
discurso que ha tenido gran repercusión en los medios por los
términos en los que se pronunció, denunciando el chantaje al que
está sometiendo el nacionalismo a España y la no reacción de
Rajoy.
Aznar
reclamó para España un firme liderazgo imprescindible para combatir
los desafíos que plantean los separatistas, dando a entender que
Rajoy, a fecha de hoy, no es el líder que muchos esperaban, y hay
dudas, de que sea capaz de encabezar una reacción en defensa de la
Constitución y de la unidad de España.
Afirmó
que “La sociedad debe encontrar en las instituciones el liderazgo
de quien tiene que tomar la iniciativa”, “No hay moderación en
aceptar la ilegalidad, ni hay prudencia en consentir que un poder se
ejerza por quien no debe y para lo que no debe”, “El silencio
puede dañar la verdad tanto como la mentira misma” y “Hay que
poner fin al desfalco de soberanía nacional que se está llevando a
cabo por parte del nacionalismo”.
No
hay que ser ningún portento para darse cuenta del reproche velado,
pero muy claro, que hace a la pasividad de Rajoy. Pero lo cierto, es
que vivimos momentos cruciales de nuestra historia, y no está de mas
que los ex presidentes digan lo que piensan desde la autoridad moral
que se les presume.
Lo
triste, es que solo hablen con claridad los que están fuera de la
política activa al ver los peligros que nos acechan, las palabras de
Aznar pueden ser suscritas por una mayoría de ciudadanos, de hecho,
varios ex ministros socialistas se han pronunciado estas últimas
semanas en términos no muy distintos.
A
mí personalmente, lo que me chirría es, que Aznar cuando gobernó
fue uno mas de los que pactó con los nacionalistas y les dio todo lo
que le pidieron con tal de poder gobernar, incluso cortó cabezas de
gente muy valiosa de su propio partido con tal de contentarles. Que
yo sepa, Aznar jamás ha reconocido sus errores en público.
Por
culpa de todos los presidentes que han pasado por La Moncloa, estamos
ahora como estamos, sus cesiones a cambio de poder han conducido a
España a la situación actual.
Tras
el rotundo éxito de la concentración del 12 de octubre en
Barcelona, el Gobierno de Rajoy no puede seguir con su habitual
actitud de pasividad ante los desafíos e ilegalidades de la
Generalidad. ¿Tenemos que estar continuamente recordándole a
nuestro presidente que nuestra Constitución (Art. 155) contempla la
intervención del Gobierno de España en caso de incumplimiento de
las normas constitucionales?
Rajoy
y su gobierno, no pueden seguir aletargados ni mirando hacia otro
lado, cuando a diario, la Generalidad proclama que ni la ley ni las
sentencias se aplicarán en Cataluña, tal y como llevan haciendo
desde hace ya demasiado tiempo.