La
crisis interna en el Partido Popular es mas intensa que nunca, las
deslealtades y las ambiciones son moneda de cambio, todos saben que
el recorrido político de Mariano Rajoy va a ser muy corto, y con la
excusa de la necesaria renovación interna, los desleales y los
ambiciosos, afilan sus cuchillos.
Todos
hemos visto como Mariano Rajoy ha conseguido superar multitud de
crisis internas, pero lo cierto es, que el caso Bárcenas lo ha
convertido en alguien prescindible. Los dosieres cambian de manos a
gran velocidad y todos, absolutamente todos, piensan salir vencedores
de la refriega que se avecina en la supuesta, y para muchos
necesaria, sustitución de Rajoy.
De
los antiguos pesos pesados del partido quedan ya muy pocos con poder,
a Arenas por ejemplo, parece que le queda un telediario; si a eso
unimos lo tocado que ha quedado el equipo de confianza de Rajoy por
el caso Bárcenas, puede pasar cualquier cosa a corto o a medio
plazo.
Casi
todos piensan ya en la candidatura de 2015, y hay dos mujeres que ya
combaten en la sombra desde hace tiempo para suceder a Rajoy, la
actual vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saenz de Santamaría y la
ambiciosa Mª Dolores de Cospedal, secretaria general del partido.
Mª
Dolores es consciente del desgaste que ha sufrido por sus errores de
bulto en el caso Bárcenas y sabe que su desprestigio es enorme ante
la opinión pública. Por el contrario, Soraya está mas fuerte cada
día que pasa y su valoración por parte de los ciudadanos supera
ámpliamente a la de su oponente.
Da
la impresión de que Rajoy va a dejar que las dos damas combatan, ya
que lo mismo tiene suerte y las dos caen. Lo cierto es que estamos
ante una lucha de ambiciones, para ellas su futuro es lo que importa,
ni se plantean encabezar posiciones ideológicas con matices
diferenciados. Aquí hablamos de poder a secas.