Parece
que en Egipto se están superando las previsiones mas pesimistas. Si
en un solo año, los Hermanos Musulmanes han conseguido dividir a la
sociedad egipcia, en menos de dos meses, el ejército a enfrentado
violentamente a unos egipcios contra otros. El odio, el cinismo y la
muerte campan a sus anchas por las calles egipcias.
Egipto
está partido en dos, los Hermanos Musulmanes de un lado, y del otro
el Ejército, apoyado por los laicos, los cristianos coptos y los
musulmanes moderados.
El
Ejército da la impresión de que se ha equivocado, el conflicto se
podría haber intentado arreglar vía negociación política, en
cambio, optó por intentar aplastar a los Hermanos Musulmanes y
echarles por la fuerza de la política mediante las armas.
Unos
quieren tener mártires y los otros se los están proporcionando, la
sinrazón colectiva y la deshumanización del enemigo han llevado a
Egipto a la fractura social, a la inestabilidad política y a la
ruina económica.
La
intervención militar y su dura actuación va a provocar una
generación de radicales que verán justificado recurrir al
terrorismo, por ello, Egipto va a volver inexorablemente a un régimen
autoritario con poderes absolutos con la única justificación de
luchar contra el terrorismo, de hecho, ya se anuncia la ilegalización
del partido ganador de las últimas elecciones, el del presidente
Mursi, los Hermanos Musulmanes.
Ante
estas situaciones siempre surge la pregunta polémica de si ¿Islam y
democracia son compatibles? Es evidente que en la civilización
musulmana no existe una separación entre lo religioso y lo político.
En cambio, en la civilización occidental eso es precisamente su base
y su fundamento.
En
los comienzos del cristianismo, los Evangelios le atribuyen a Jesús
la famosa frase “Dad a César lo que es del César y a Dios, lo que
es de Dios”, por lo que parece, Jesús no quería inmiscuirse en la
política. Aunque no hace falta decir, que la Iglesia no cumplió
durante siglos lo indicado por Jesús.
En
el mundo musulmán ocurre todo lo contrario, para el Corán, Mahoma
es el jefe religioso, militar y político, en ese mundo la única
verdad es la verdad revelada.
Lo
cierto es, que hay también una parte de la juventud musulmana
egipcia, posiblemente la mas formada académicamente, que considera
que la religión es una cuestión individual, una relación entre
Dios y la propia conciencia.
Creo
que casi todos le deseamos al pueblo egipcio que sepa encontrar la
solución y cese el baño de sangre, pero también es cierto que
somos conscientes de que la solución cada día que pasa se antoja
mas complicada.