Si
hay algo en lo que coinciden los partidos políticos de la
partitocracia que padecemos, es en haberse convertido en estructuras
cuyo principal fin es llegar al poder o mantenerse en el, por lo que
prácticamente se hayan en campaña electoral constante.
Los
principios y los valores que defendían los partidos clásicos, han
sido sustituidos por frases vacías, porque lo que en realidad hacen
es todo lo que ellos suponen que les da mas apoyos, lo que a la
postre son mas votos.
Al
haberse convertido los viejos partidos políticos en las mayores
agencias de colocación del país, el éxito electoral es lo que les
da la posibilidad de seguir contentando a los suyos, por lo que al
final, cuando gobiernan, solo miran por su propio interés y el de su
gente. Eso de mirar por el interés general pasó a la historia hace
mucho tiempo.
La
casi totalidad de los que se arriman a un partido político de los
clásicos, de los que tienen opciones de gobernar, lo hacen con la
intención de prosperar en la vida, y no con la intención de
colaborar en el bien común, algo que empieza a ser evidente para la
mayor parte de la ciudadanía.
Y
es que, que podemos esperar de unos partidos políticos que cada vez
más se nutren de jóvenes que pasan de la universidad a tener un
cargo remunerado en el partido o a ser cargo público. ¿Que conocen
ellos de la realidad social?
Ahora
mas que nunca, hace falta que se acerquen a la política personas que
tengan encauzada su vida profesional, que hayan trabajado en la
empresa privada, que tengan la experiencia necesaria y la voluntad de
servir a la sociedad.
Y
cuando digo que han perdido los principios, me refiero a esos que
deberían ser universales y que en realidad muy pocos los defienden,
¿que partido de izquierdas o de derechas de nuestro país trabaja
por la justicia, la libertad, la igualdad o la solidaridad? Si son
justamente ellos los que los incumplen a diario con tal de beneficiar
a los suyos.
Corren
cada vez mas, vientos de regeneración democrática, vientos cargados
de los principios perdidos y enarbolados por las jóvenes formaciones
políticas, que esos vientos consigan entrar en todas las
administraciones depende de que la ciudadanía decida decir ya ese
basta que se está haciendo esperar demasiado.