Que
el Banco de España se atreva en su Informe Anual de 2012 recomendar esquivar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para
poder combatir el desempleo que sufre nuestro país, podemos
entenderlo como un aviso a navegantes. Los trabajadores deben estar
muy atentos a este tipo de propuestas, pues esconden la intención de
retrotraernos a los tiempos de los salarios de miseria y a un tipo de
esclavitud que muchos pensábamos que jamás volvería.
La
argumentación del Banco de España para razonar su atrevimiento, nos
habla de que al saltarse el SMI, “se reducirá el drama del
desempleo de larga duración y se conseguirán parar cinco años
consecutivos de destrucción laboral que nos han llevado a tasas de
desempleo inaceptables, y a evitar el riesgo de que las situaciones
de desempleo de larga duración se hagan crónicas”.
Cuando
el Banco de España habla, de que los logros alcanzados por la
Reforma Laboral en materia de flexibilidad interna y de moderación
salarial son insuficientes, está claro de que trata de suavizar el
fracaso de de dicha reforma.
Lo
cierto es que resulta muy dificultoso volver al mercado laboral tras
salir de él, y más si se pertenece a uno de los colectivos más
afectados por el desempleo, sobre todo los mayores de 50 años y los
jóvenes.
Cuando
el Banco de España habla de que el SMI actúa como una restricción
para grupos específicos de trabajadores, es evidente que está
lanzando un globo sonda a la sociedad, y por lo tanto, haciéndole el
trabajo sucio a un Gobierno que ya se plantea semejante atentado
contra los derechos laborales conquistados y contra la dignidad de
los trabajadores.
El
SMI en España asciende a 753 euros brutos al mes en 12 pagas
prorrateadas, una auténtica miseria si es comparado con el de otros
países europeos, Bélgica 1.502 euros, Irlanda 1.462 euros, Francia
1.430 euros, Reino Unido 1.265 euros, tan solo están por detrás,
Malta, Grecia, Portugal y los Países del Este.
También
es verdad que no todos los países europeos tienen establecido un
Salario Mínimo, pero lo cierto es que son los más ricos y avanzados,
y gozan de unas condiciones laborales muy superiores a las que
existen en España.
El
futuro que quieren para nosotros es el de presentarte a una oferta
de trabajo y, que prácticamente, se subaste el puesto de trabajo a
la baja. Estoy seguro de que siempre habrá algún parado que acepte
unas peores condiciones como consecuencia de la situación de escasez
que atraviese él y su familia. Hay situaciones que no se pueden
tolerar.
Los
que se niegan a adelgazar el Estado para que sea viable, los que se
oponen a desmontar el chiringuito que tienen montado a nuestra costa,
los que pretenden mantener a las legiones de enchufados públicos,
esos mismos empiezan a maquinar para arrebatarnos nuestros derechos
laborales y devolvernos a la precariedad laboral del siglo XIX. De
nosotros depende.