Cuando
mas asqueados están los ciudadanos españoles de su clase política,
mas brilla la figura de ese joven político español y catalán que
responde al nombre de Albert Rivera.
Pese
a que solo cuenta con unos cuantos diputados en el Parlamento de
Cataluña, se ha convertido en poco tiempo y por méritos propios en
el auténtico líder de la oposición, desbancando a la primero
colaboracionista y después apaciguadora, aunque siempre acomplejada,
la popular Alicia Sanchez Camacho.
Albert
Rivera nunca ha ocultado cuales son sus armas, son sencillamente las
de hablar claro, mirar por el bien de la colectividad y nuca hacerlo
en clave partidaria, exigir que se cumpla la legalidad, y sobre todo,
defender los derechos y las libertades individuales de los
ciudadanos.
Ayer
intervino en el Club Siglo XXI, en su conferencia transmitió a los
presentes cuales son las claves de su pensamiento político y
denunció lo que el Gobierno catalán está haciendo.
Pese
a su juventud, Albert Rivera es muy brillante y atesora los
suficientes mimbres como para pensar que en poco tiempo puede
convertirse en un estadista de gran talla.
Gran
cantidad de españoles desean que Rivera dé el salto a la política
nacional e implante su partido, Ciudadanos, en todas las CCAA. Parece
que apoyo no le iba a faltar si nos atenemos a la excelente opinión
que tienen de él gente muy diversa. Tengo que reconocer que, desde
que Adolfo Suárez abandono la política, ningún otro político me
lo recuerda tanto, salvando las distancias.
Pienso
que Rivera está llamado a liderar a esos millones de ciudadanos que
están hartos de los abusos del bipartidismo, y se sitúan
políticamente, entre el liberalismo progresista y la
social-democracia, lo que siempre se ha llamado el centro político.
Las
sucesivas encuestas, demuestran que España es sociológicamente de
centro progresista y que al carecer de una opción a la que poder
votar, han dividido su voto entre las dos grandes formaciones, aunque
muchos a muy pesar suyo.
Partidos
de centro existen, tanto el CDL como el CCD, como innumerables
partidos independientes de índole local, realizan un gran trabajo no
siempre recompensado, pues luchan contra un sistema que les hace una
y otra vez tropezar contra un muro. Hoy en día, en la política
española, sin un líder conocido con acceso a los medios y sin unas
siglas conocidas es imposible abrirse camino.
La
opción de Ciudadanos y de Albert Rivera está ahí, posiblemente sea
el último tren al que se puedan subir los centristas españoles.