Creíamos
que vivíamos en una democracia, y nos percatamos de que había
mutado hacía una partitocracia. Nos dijeron que, en una democracia,
se respetaba el principio de igualdad, o al menos que se intentaba
respetar, y nos dimos cuenta que eso no era así, que en el régimen
surgido en el 78, ser político, familia de político, amigo de
político o compañero de partido del político de turno, te
garantizaba un futuro mejor.
Nadie
es capaz de decir cuantos enchufados hay en las Administraciones
Públicas. Tener una administración central mas otros 17 gobiernos
con sus respectivos parlamentos, sumados a 8.000 ayuntamientos, mas
las diputaciones, los consejos, los cabildos, los consorcios o las
mancomunidades, da mucha cancha para colocar enchufados.
Pero
no queda ahí, ademas se han inventado millares de entes y empresas
públicas, que dependen de la administración correspondiente, que no
sirven para nada, y que se escapan de ser auditadas.
La
dedocracia andaluza es la que se lleva la palma, en su administración
paralela se estima que pueden haber enchufados cerca de 40.000
personas. No hace falta decir, que las cifras de la Junta de
Andalucía superan en muy mucho a las del resto de CCAA. Desde el
comienzo, Chaves y Griñan, tuvieron muy claro que mientras mas gente
enchufas, mas gente te vota.
Desde
que empezó la crisis, el personal de la administración paralela
andaluza creció un 20%, está claro que el PSOE no quería que la
crisis afectara a su gente de confianza. Por ello, podemos
afirmar, que muchos de los recortes que se han hecho en Andalucía en
los servicios públicos básicos, se han hecho para poder pagarle el
sueldo a la última hornada de socialistas andaluces colocados a
dedo.
Se
suponía que Rajoy estaba preparando una reforma de la Ley con la
intención de tratar de poner coto al desmadre dedocrático
existente, pero claro está, ha encontrado tal oposición en los
suyos, que posiblemente esa tímida ley que solo pretendía ahorrar
cerca de 150 millones de euros, se hará esperar.
Lo
triste de todo esto, es que la propia oficina de la Presidencia del Gobierno
emplea a 245 personas, todos colocados a dedo, de los que 68 no
tienen ni el graduado escolar. Rajoy tampoco da mucho ejemplo que
digamos.
Esta
ley no afecta a las CCAA, algo curioso, pues ahí es donde está el
gran cáncer de nuestro sistema, y la principal causa de la crisis
económica que padecemos.