En
la Encuesta de Población Activa, nuestro país bate todos los
records, los records de la desvergüenza. Demasiadas familias
españoles se hunden en la pobreza y en la miseria. Por mucho que nos
diga el Gobierno, su incapacidad y su falta de respuesta ante el
problema del desempleo, ha quedado al descubierto.
Resulta
patético escuchar a la secretaria de Estado de Empleo calificar de
dramáticos los datos, para a continuación, destacar la
desaceleración del crecimiento del paro, esta señora nos debe de
tomar por tontos, todos sabemos que cuanto mas alto es el paro, más
difícil es que siga subiendo. El intento descarado del PP de
relativizar los datos puede considerarse con una afrenta a la
ciudadanía.
Y
es que aquí no se hace emprendedor nadie, cuando lo intentan y
chocan con el entramado burocrático de las distintas
administraciones, desisten. Hay cerca de veinte legislaciones
distintas en España, la Ley de Unidad de Mercado no ve la luz, el
Gobierno intenta contentar, sobre todo, a Cataluña y el País Vasco,
y así jamás se solucionará el problema.
Nuestro
sistema, es un coche al que los ocho años de gobierno socialista le
griparon el motor, Rajoy se empeña en que el coche funcione con
pequeñas reparaciones, cuando lo lógico sería construir un coche
nuevo, esa es la triste realidad. El déficit baja muy lentamente y
la banca continua sin financiar la actividad productiva.
Ni
este Gobierno se atreve a realizar las reformas de calado ni tiene la
mas mínima voluntad de hacerlas. El comisario europeo lo sabe y se
lo ha dicho con claridad al Gobierno.
El
último año ha sido de caída generalizada del empleo en todas las
administraciones, en cambio, en las empresas públicas, madrigueras
inútiles de políticos y enchufados, siguen igual que estaban, ahí
no se hacen ajustes, el chiringuito de la partitocracia se mantiene
inexpugnable ¿Será necesario hacer una revolución para derribarlo?
Los
6,2 millones de parados, el 27% de desempleo, el 57% de los jóvenes
sin empleo, casi dos millones de hogares con todos sus miembros sin
trabajo y sin ingresos, cinco CCAA con mas del 30% de paro. Estas son
cifras inasumibles por cualquier sociedad moderna, y si no se
corrigen, el preludio de un seguro estallido social ante una realidad
estremecedora. Que nadie se escandalice por esto, pero cuando unos
padres no pueden atender las necesidades básicas de sus hijos, está
plenamente justificado que se tiren a la calle como último recurso.