Últimamente,
escuchamos mucho el nombre de ese país asiático en nuestros
informativos. Corea del Norte es el único país del planeta donde
está implantada una dinastía comunista, donde cuando el dictador
fallece, su primogénito ocupa el poder.
Corea
del Norte tiene una renta percápita de apenas 1400 euros anuales,
que comparados con los 24.000 de la pro occidental Corea del Sur,
demuestra de nuevo el fracaso del comunismo siempre que llega al
poder en cualquier país. Eso sí, los dirigentes del Partido único
y del Ejército, si que disfrutan de un aceptable nivel de vida.
El
40% del presupuesto del país lo gastan en mantener un enorme
ejército, encargado por un aparte de defender sus fronteras de sus
enemigos, que son casi todos los países del mundo excepto China y
Rusia, y por otra parte, para en clave interna, mantener un régimen
opresor que tiene a su pueblo en unas condiciones deplorables, con
constantes hambrunas, escasez de medicamentos, y que mantiene a cerca
de medio millón de ciudadanos en los llamados gulags, campos de
tortura y exterminio, aunque ellos lo llaman de “reeducación”.
Creo
que con estos datos podemos hacernos una idea del país que dirige el
dictador Kim Jong-il, que estos días se ha hecho famoso por amenazar
a EEUU y a sus aliados, Corea del Sur y Japón, con una guerra
nuclear.
La
geopolítica, y los intereses en la zona de Rusia y China es lo único
que mantiene este régimen brutal, pues la amenaza nuclear norcoreana
es considerada por estas dos potencias como un freno al llamado
“imperialismo” norteamericano. El problema reside en que Kim, el
joven dictador, se les puede ir de las manos y provocar un conflicto
de consecuencias impensables. El esquema de actuación de Guerra Fría
que siguen utilizando rusos y chinos empieza a resultar anacrónico
en estos tiempos.
He
quedado perplejo al enterarme del comunicado emitido, aquí en
España, por juventudes comunistas apoyando al régimen de Kim “en
su lucha contra el imperialismo yanky”, estoy convencido de que
esos jóvenes comunistas españoles no aguantarían ni un mes en ese
país viviendo en las deplorables condiciones que lo hace la
población norcoreana, y que demuestra la marginalidad ideológica en
que se hayan situados parte de los militantes de Izquierda Unida,
coalición a la que pertenece el Partido Comunista de España (PCE).