Los
consejos de administración de las antiguas Cajas de Ahorros siguen
plagados de políticos. Han pasado ya tres años desde que se aprobó
la reforma de la Ley de Cajas de 2011, en ella se contemplaba la
reducción de consejeros ligados a los partidos políticos. A fecha
de hoy podemos afirmar que solo se trató de una farsa para callar
las bocas de la indignada ciudadanía. En la actualidad, un tercio de
los consejeros tuvieron un cargo público o aún lo tienen, una
auténtica vergüenza.
No
podemos olvidar, que cuando los partidos políticos metieron a los
suyos en los consejos de administración de las Cajas de Ahorros,
empezó el declive de estas, ya que las prostituyeron y las
arruinaron.
Ahora,
los actuales grupos bancarios surgidos de las antiguas cajas, de
nuevo han sido contaminados, en vez de dejar que las diferentes
entidades sean gestionadas únicamente por profesionales expertos,
vuelven de nuevo a enchufar a los suyos para pagar así favores
pendientes y garantizárse futura financiación.
Esta
claro, que el comportamiento de los partidos políticos clásicos no
ha cambiado y siguen siendo ese cáncer que atenaza a nuestra
sociedad haya o no haya crisis. El problema reside en que todo el
beneficio que sacan del chiringuito que tienen montado, siempre, al
final, lo pagamos nosotros.