No
ha sido la marcha de la vergüenza por quienes acudían o por lo que
reivindicaban, que también, ha sido la marcha de la vergüenza para
el propio Estado de Derecho que la ha permitido, dando muestras de la
miseria moral en el que está instalado un sistema que nos parecía
democrático, y que al menos yo en la actualidad, tengo serias dudas
de como catalogarlo.
Cuando
los ciudadanos de bien de este país, que somos la amplia mayoría,
vemos como nuestros gobernantes, los responsables de hacer cumplir
la ley, hacen dejación de sus funciones por simple estrategia
política y permiten que se realice una marcha-orgía de
enaltecimiento del terrorismo, no podemos remediar sentir verdadero
asco al comprobar lo podrida que está la política española, al
menos la que practican los dos grandes partidos.
El
Partido Popular, desde la oposición, enarbolaba una bandera y
mantenía una postura en cuanto a la lucha contra el terrorismo, tras
su llegada al poder ha hecho todo lo contrario de lo que propugnaba y
defendía, no solo no ha ilegalizado a todas las franquicias de ETA y
las ha expulsado de las instituciones, sino que que por boca de
varios de sus dirigentes vascos las consideran que son un partido
mas.
A
los españoles que creemos en eso de la Memoria, la Dignidad y la
Justicia, y que siempre hemos estado al lado de las Víctimas del
Terrorismo, nos produce bastante tristeza observar, como se
manifiestan y alardean, los que nunca han condenado los asesinatos y
se atreven a hablar en términos de la “superación del conflicto
se tiene que dar con el apoyo a los derechos humanos”, es decir,
los que apoyan y justifican los crímenes hablan de DDHH, todo un
insulto para las víctimas y para toda nuestra sociedad.
La
marcha de ayer en Bilbao se convirtió en un acto por la
autodeterminación y la amnistía, con continuos gritos a favor de la
independencia y, del acercamiento y la liberación de presos etarras.
Que
los líderes de Bildu se atrevan a hablar de repatriar a todos los
prisioneros vascos, no se puede consentir. Que nadie tenga dudas de
que todo esto se produce, repito, por el incumplimiento de las
promesas electorales y la cobardía de Mariano Rajoy y del aparato
del Partido Popular en su conjunto.