Ayer saltó la sorpresa, Esperanza Aguirre dimitía de todos sus cargos y abandonaba la política. En su comparecencia ante los medios, trató de convencernos que que se iba por motivos personales y de salud, pero creo que no convenció a nadie. Ella se va, sencillamente, porque Rajoy y Gallardón la han abocado a tomar esa decisión.
Solo había que hablar con los militantes del PP para darse cuenta de la situación; la gran mayoría decían pestes de Rajoy, y en cambio, señalaban a Esperanza Aguirre como su referente. Mariano y su cúpula no soportaban más esa situación, y claro está, han hecho todo lo posible para que Aguirre abandone. Y que decir de Alberto Ruiz Gallardón, el enemigo número uno de Esperanza, el que más ha intrigado para que esto ocurra.
Ahora si que se puede decir, sin temor a equivocarnos, que dentro del Partido Popular hay una crisis de enorme magnitud, sus bases no creen ni en quienes les dirigen ni en sus políticas, así de claro.
Esperanza Aguirre ha sido muy crítica con la posición y la actuación de su partido en la mayoría de los asuntos; las bases del partido, todos sabemos que también compartían esa posición crítica.
Aunque a mí, lo que mas me sorprende, es la miseria moral de algunos dirigentes populares, ya que ahora resulta que su única preocupación es si Esperanza hará lo mismo que hizo Cascos en su día.
Cuando ella habla de motivos personales, en realidad, a lo que se refiere, es que está hasta el “mismísimo” de tener que guardar silencio ante la catastrófica gestión que Mariano Rajoy está perpetrando. Ella dimitiendo, deja muy claro que discrepa y que es distinta. Esperanza es coherente, ¿cuantos en su posición dimiten porque su partido está traicionando los valores en los que cree? Que yo sepa, ninguno. Si todos los que discrepan tuvieran la valentía de dimitir, la política española sería mucho menos asquerosa.
Lo de la enfermedad y el cansancio acumulado, lo de pasar mas tiempo con su familia, eso no se lo cree absolutamente nadie que la conozca.
Muchos piensan que su retirada de la política es temporal y que dentro de muy poco, cuando el Partido Popular sufra la debacle electoral que se vislumbra, posiblemente entonces, Esperanza vuelva por aclamación y aspire a la presidencia del gobierno.
Y porqué digo esto, pues sencillamente porque si pudieran votar todos los afiliados del PP, en vez de los cargos públicos del partido, Esperanza barrería a Rajoy; lo digo con esta rotundidad porque conozco, a mucho militante y votante popular, y eso es lo que sienten. La izquierda está muy contenta con esta decisión, alguien que les ha ganado siempre tira la toalla y crea una crisis en su principal adversario.
De todas formas, tampoco subo a los altares a Esperanza, ella también ha pertenecido a ese bipartidismo que ha creado un chiringuito para su uso y disfrute; ella también ha sido salpicada por presunto trato de favor a miembros de su familia como todo lo relacionado con la estación del AVE de Guadalajara; familiares suyos también han sido colocados. En definitiva, por lo que se sabe, ella tampoco ha sido ajena a esas prácticas de la casta.
La situación se está volviendo muy preocupante para el Partido Popular, los mejores, los que aún ponen por delante sus valores a las estrategias electorales, se están rebelando; el eurodiputado Alejo Vidal Cuadras, Santiago Abascal y Ortega Lara, entre otros, comandan Reconversión y critican abiertamente a su presidente, Jaime Mayor, pone a parir a Rajoy en todo lo relacionado con la lucha antiterrorista, la AVT ya ha decidido no volver a votar al Partido Popular, el PP hace aguas por todos lados y sus referentes lo están abandonando. ¿Quienes se beneficiaran de todo esto?. Pronto lo sabremos.