Todos sabemos que, los últimos recortes sociales y la subida del IVA, suponen un demoledor hachazo a nuestra economía particular. En cambio, el gobierno mantiene bochornosos privilegios a los defraudadores y a los más ricos. Estos últimos meses, se ha echado en falta una protesta masiva de la ciudadanía en las calles, posiblemente, lo único que puede acogotar a este gobierno para acabar con esta gran injusticia.
Es un escándalo que los mismos poderes financieros que nos hundieron en esta crisis sean ahora los que diseñan las soluciones para ella. Y para mas inri, nuestro gobierno les ha otorgado a los evasores fiscales una vergonzosa amnistía en la que no creen ni los mejores economistas. Lo cierto es que los 65 mil millones de euros que ahora buscan ahorrar a nuestra costa podrían recaudarse si atajásemos el cáncer del fraude fiscal, que nos cuesta 70 mil millones anuales, pero claro está, parece que a este gobierno no le interesa lo más mínimo actuar en ese sentido, en hacer justicia. El interés de este gobierno no es el de enterrar los privilegios fiscales que benefician a los tramposos y a las rentas más altas.
Las cifras asustan. Se estima que tan solo en 2010, las grandes fortunas y las grandes empresas defraudaron al fisco más de 42 mil millones de euros, alrededor del 70% del total del fraude fiscal en España. En relación al IVA, informes expertos concluyen que el año pasado podrían haberse dejado de ingresar 18 mil millones en cuotas de manera fraudulenta. A ello, tendríamos que añadir unos 30 mil millones de fraude laboral.
Cada día que pasa, existe mayor evidencia de que la avaricia de las entidades financieras, la corrupción y las burbujas de especulación son factores clave que nos han empujado a la crisis galopante que estamos sufriendo. Sin embargo, en vez de ponerle el cascabel al gato del fraude y la corrupción, y acabar con los privilegios fiscales de bancos y grandes fortunas, nuestro gobierno prefiere machacar a los ciudadanos encareciendo la cesta de la compra, bajando sueldos, recortando servicios básicos de salud y educación, y demoliendo redes de protección social vitales para millones de personas. Y todo esto, mientras tratan de convencernos de que somos nosotros los responsables de la crisis por haber vivido por encima de nuestras posibilidades.
Formamos parte de una sociedad más preparada que nunca, y con los conocimientos necesarios para rescatar a nuestras democracias de las garras de los grandes poderes económicos y políticos que las tienen secuestradas. O se moviliza y actúa ahora la ciudadanía, o todo irá a peor, ya que nadie protegerá nuestros derechos.
No debemos olvidar, que los que nos gobiernan se dedican a preservar sus privilegios y no a defender el mantenimiento de nuestros derechos, y eso lo sabemos de sobra.
Hubiera sido muy sencillo, recortar sin tocar a los ciudadanos, sin dinamitar el Estado del bienestar; cerrando las empresas públicas, las diputaciones, el senado, las televisiones autonómicas, las embajadas autonómicas,…etc. Únicamente, actuando en serio contra el fraude fiscal, entraría en las arcas del Estado una cantidad equivalente a la totalidad del presupuesto sanitario español, pero ellos han optado por seguir el otro camino. Prefieren no desmontar su chiringuito, prefieren no despedir a sus legiones de enchufados en entes innecesarios. Y digo ellos, porque tanto el PP como el PSOE nos han demostrado con creces, que en lo fundamental están de acuerdo, que tienen el mismo comportamiento.