El 19 de junio de 1987, los criminales etarras, Troitiño, Caride y Ernaga, colocaron un enorme explosivo en el interior de un vehículo situado en el interior del parking del Hipercor de Barcelona, tras avisar a la Guardia Urbana mediante tres llamadas, el vehículo explosionó a las 16.10 horas, provocando la mayor masacre de la historia terrorista de nuestro país, 21 muertos y 45 heridos. Veinticinco años después, las heridas curaron, los sentimientos no.
Han pasado 25 años de aquel sangriento atentado y viendo la deriva que ha tomado la lucha antiterrorista estos últimos años, podemos afirmar que por el entreguismo y la pasividad de nuestros diferentes gobernantes, ETA va ganando y el Estado de Derecho perdiendo.
Durante estos 25 años, ETA no ha reculado ni un solo centímetro en sus aspiraciones, ni en sus reivindicaciones, ni en sus objetivos, ahora no mata sencillamente porque está consiguiendo lo que pretendía conseguir matando. Debemos recordar que el entorno de ETA nunca atesoró tanto poder político como tiene en la actualidad, nunca manejó tanto dinero público y nunca tuvo en su poder tanta información de todos los ciudadanos.
Todo esto ocurre porque durante los ocho años de gobiernos socialistas se llevó a cabo una política antiterrorista lamentable y colaboracionista con la banda criminal, Zapatero se empeñó, aunque finalmente no lo consiguió, terminar con la banda terrorista ETA a cualquier precio, dicen las malas lenguas que buscaba el premio Nobel de la Paz. Como consecuencia de esto, desperdició todo lo conseguido por los anteriores gobiernos.
Lo mas grave es que cuando accedió al poder el Partido Popular, renunció a hacer lo que decía que iba a hacer cuando estaba en la oposición, se negó a expulsar a los proterrorístas de las instituciones y consumó la gran traición a las víctimas del terrorismo, unos votos que fueron importantísimos en su victoria.
Cada vez que se escucha la típica declaración de un político abogando por el acercamiento de presos a su tierra, recuerdo que hay muchas madres, muchas esposas y muchos hijos de asesinados que nunca más podrá ver a su ser querido asesinad, se les debería caer la cara de vergüenza de decirlo, el problema es que ni tienen vergüenza ni la han tenido.
El partido de nuestro presidente Rajoy, utilizó la causa de las víctimas para llegar al poder, una vez ocupado “de lo que dije no me acuerdo”, instalándose en la amnesia.
Afortunadamente aún existe una importante parte de la ciudadanía, entre la que me encuentro, que nos sentimos siempre en deuda con las víctimas y con su sufrimiento, que consideramos que primero es hacer justicia y después el fin de la violencia con memoria, dejando muy claro quienes eran los verdugos y quienes las víctimas, quienes han ganado y quienes han perdido.
Asesinados en Hipercor, descansen en paz.