Nuestros soldados se encuentran en la actualidad interviniendo como parte del despliegue militar occidental en Libia, cuya finalidad siempre se ha dicho que era la de derrocar a un dictador que estaba masacrando a su propio pueblo. El problema es que desgraciadamente en nuestro mundo hay muchos dictadores, y muchos de ellos aún más crueles que el propio Gadafi, pero contra ellos no se actúa, quizás porque son países de los que no hay nada que llevarse.
Estos últimos días hemos podido conocer como, en secreto, el gobierno francés ya había negociado con los rebeldes libios garantizarse el suministro de un tercio del petróleo que produzca Libia. Da la impresión de que Francia estaba más preocupada en hacer un buen negocio que en ayudar a restablecer los derechos humanos y la democracia en el país norteafricano.
También hemos conocido de boca de los portavoces de los rebeldes que en Libia se instaurará un estado regido por la ley islámica.
La pregunta que yo me hago es la misma que me hice cuando la intervención en Afganistán, occidente debe intervenir militarmente en un país si como fruto de esa intervención se instaura un régimen no democrático, no igualitario y que no va a respetar los derechos humanos. O con conseguir después suculentos contratos nos debemos dar por satisfechos. Si es así, en vez de utilizar a nuestros soldados no sería más lógico y barato para los contribuyentes de cada país que las multinacionales que van a hacer el gran negocio intervengan directamente con tropas mercenarias pagadas por ellos a cuenta del “pelotazo” posterior.
Pensáis, por ejemplo, que la vida de las mujeres libias va a ser mejor de lo que era antes.
De todas formas todo esto no nos debe de extrañar, durante mucho tiempo los países occidentales no tuvieron relaciones comerciales con la dictadura comunista china, ¿y que pasó después? Pues que todos se tragaron sus principios, tantos cientos de millones de posibles consumidores hicieron prevalecer al dinero sobre los valores que teóricamente defienden las democracias occidentales. Y que me decís por ejemplo de las fábricas de grandes marcas que se deslocalizan, se instalan en el tercer mundo, bajan costes pagando sueldos de miseria y no respetando los más elementales derechos de los trabajadores, y luego les compramos lo que han fabricado. ¿Alguien ha levantado la voz contra esto? ¿Somos conscientes de que somos cómplices del maltrato y explotación, también infantil, de los trabajadores del tercer mundo al comprar estos productos?
Todo esto es fruto de la hipocresía de occidente. Para cada vez más gente, todo esto es una gran mentira. Está claro que en el mundo actual prima lo económico sobre todo lo demás.
Nosotros no podemos arreglarlo pero por lo menos podemos levantar la voz y tratar de concienciar a nuestra sociedad sobre lo que está ocurriendo.