Desde la Transición, el cacique comunista, Juan Manuel Sánchez Gordillo, es el alcalde del pueblo sevillano de Marinaleda. Él es el “dueño del cortijo”, los vecinos de su pueblo lo saben, o están con él, o están calladitos, el miedo impera en las calles de este municipio sevillano.
Este elemento mafioso, ha impuesto el modelo productivo comunista desde el principio de su mandato, desde el comienzo de nuestra democracia. Cuando ha visto su modelo amenazado por el libre mercado, ha decidido obligar a irse a la única empresa privada del municipio, esa que evita que él sea el único que le da de comer a sus vecinos y que, por lo tanto, le puede quitar el control sobre ellos.
En Marinaleda, existe una cooperativa municipal en la Finca El Humoso, que se dedica a la producción de alcachofas, pero en 2012 se instaló Agroalimentaria Los Lugares, dedicada a lo mismo. Viendo Sánchez Gordillo, que la cooperativa municipal no puede con su competidor, se inventó un falso incumplimiento, y declaró la extinción del contrato de la nave municipal donde está instalada.
Agroalimentaria Los Lugares, es una empresa que en su plantilla tiene a un 90% de mujeres, que ofrece mejores condiciones laborales, y que es mucho más productiva. Ahora, harta, ha decidido irse a otro pueblo.
La Junta de Andalucía lleva décadas subvencionando los experimentos norcoreanos de Sánchez Gordillo, ellos han alimentado a este monstruo, una persona que ha cometido innumerables delitos en compañía de sus secuaces. Tengo la impresión, que no la certeza, que el actual gobierno andaluz tampoco le ha cerrado el grifo.