Ha llegado a mi poder el supuesto texto del “Consentimiento informado por representación para la vacunación frente a COVID-19”, y tengo que decir, que me parece más un panfleto político, que un texto confeccionado por profesionales de la Sanidad.
En el texto se limitan a hablar de “vacuna”, sin especificar cual es la que se administra, dando a entender que todas son iguales, cuando es conocido que eso no es cierto, que de las genéticas Pfizer y Moderna, a la vírica Oxford Astra Zeneca, hay un mundo de diferencia. Y otro párrafo que me parece escandaloso por falso, es el que dice “Los efectos adversos más frecuentes son asimilables a los de las vacunas habitualmente utilizadas y recomendadas y que forman parte de los calendarios de vacunación”, incluido claramente para intentar tranquilizar a los ciudadanos.
Las vacunas de Pfizer y Moderna, al igual que la Sputnik rusa, son terapias génicas con ARN, y es imposible conocer sus efectos secundarios debido a las prisas con las que han trabajado las empresas farmacéuticas. Los voluntarios de los ensayos clínicos deben ser monitorizados hasta al menos dos años después para conocer los efectos secundarios, como no ha habido tiempo para eso, lo que se nos dice para tranquilizarnos, no tiene en absoluto fundamento.
Hay noticias de que en pocos días la vacuna de Oxford Astra Zeneca tendrá luz verde, por lo que se supone que empezará a ponerse pronto, desconozco si nuestro Gobierno también va a recibir de esas vacunas, no obstante, el problema reside, en que ellos te ponen la vacuna que les suministran sin decirte previamente cual te van a poner. En estas circunstancias, lo mismo habrá que esperar a que estén a la venta en las farmacias y que cada uno se ponga la que desee en función de la información previa recabada.