Una vez más, y ya hemos perdido la cuenta, asistimos a un hecho muy grave que pudo derivar en un altercado de inimaginables consecuencias. De nuevo, asistimos al incomprensible silencio de la prensa, ante unos hechos que precisarían una urgente aclaración y el correspondiente reproche jurídico que tales actos, máxime por los tiempos que atravesamos y el bien jurídico atacado, merecen.
Me refiero, al envío masivo de mensajes a personas mayores, dentro de una determinada franja de edad, para que acudieran a vacunarse, sin cita previa, al centro de vacunación de Los Bermejales (Sevilla) con la clara intención de que los movilizados se cabreen con la Junta de Andalucía. La izquierda carece de escrúpulos y lo demuestra a diario.
Y yo me pregunto: ¿Quién dispone de medios para enviar, simultáneamente, más de ocho mil mensajes de una sola vez? ¿Quién dispone de un mínimo de ocho mil contactos telefónicos de personas comprendidas en la franja de edad, teóricamente afectada?
De momento, la Junta de Andalucía, se ha limitado a formular una mera denuncia, ante el Cuerpo Nacional de Policía (los hechos merecerían “algo más”, inclusive no una denuncia, sino querella en toda regla, redactada por los correspondientes servicios jurídicos, que para eso están y cobran) al tiempo que, en un esfuerzo titánico y digno de encomio, atendió a más de dos mil personas no citadas, pero de las mismas características de quienes se estaban vacunando….
De otro lado, la “prensa” se ha hecho muy escaso eco de lo sucedido, suavizándolo bajo los calificativos de “broma” o en el peor de los casos “bulo”, términos que distan muchísimo de lo que realmente sucedió – y pudo suceder-, en una fecha (Jueves Santo) y hora buscadas de propósito; todo lo cual hace necesario que la ciudadanía tome conciencia y exija el total esclarecimiento de los hechos y depuración de responsabilidades.