Lo de Pedro Sánchez no tiene
nombre, aunque ya no nos sorprende nada de este desvergonzado. Con la excusa de
los aranceles del gobierno norteamericano a los productos europeos que se
exportan a ese país y el daño que le va a hacer a nuestro sector
agroalimentario, Sánchez va a utilizar el Consejo de Ministros para hacer
campaña electoral, pretende ganar votos en Andalucía y Extremadura reduciendo
el número de peonadas necesarias para cobrar el subsidio conocido como PER, un
sistema fraudulento cuya finalidad es simple y llanamente la compra de votos.
Pero no es solo eso, en su
desvergüenza ha prometido que, si gobierna, subirá las pensiones y el salario
mínimo, por supuesto, sin decir de donde va a sacar el dinero. Y lo dice,
cuando todos sabemos que, sin tocar el Estado de las Autonomías, el Estado del
Bienestar de los políticos, esa auténtica ruina, es imposible detener ese
deterioro continuo del Estado del Bienestar de los ciudadanos ¿Pero aún queda
gente que se cree lo que dice este tío? No se había llegado al acuerdo de que
las pensiones eran “política de Estado” y se modificaban por consenso, que no
se podían tocar unilateralmente. Todo lo que dice Sánchez deja un tufillo
bestial a la ruina económica que nos traería.
Y ahora hablemos de un Pablo
Casado que llegó a la presidencia del PP con la promesa de renovarlo y de
volver a sus esencias, y acaba de demostrar que todo eso era un espejismo. En
el debate electoral de mujeres de La Sexta aparta a Cayetana Álvarez de Toledo
y enviará a la marianista, Ana Pastor. Casado parece el becario de Nuñez
Feijoo.
Definitivamente, parece que
este PP pretende dejar huérfanos políticos a una parte importante de sus
afiliados y votantes. Supongo que Vox estará de enhorabuena.
