El ayuntamiento sevillano de
Huevar del Aljarafe, en manos socialistas desde siempre, tras el último
resultado electoral, puso en funcionamiento las máquinas destructoras de papel,
dándoles tal trabajo que se quemaron, lo que hizo posible, que llegara a manos
de la nueva alcaldesa del PP documentación que demuestra el modus operandi que
ha llevado a cabo el PSOE en los pueblos andaluces durante décadas.
En Huevar, se denominaba Plan
1000, y consistía en implantar un método de corrupción decimonónico, puro
caciquismo, necesitaban conseguir mil votos más y daban trabajo a familiares de
esas mil personas, y lo hacían elaborando listados casa por casa, a la vez que
se despedía a todo aquel que no se tuviese claro que no votaba al PSOE. Ni
Casado ni Rivera se atreverán, pero hay documentación suficiente para iniciar
una causa general contra el PSOE andaluz y sentar en el banquillo a Susana
Díaz, sus antecesores y sus respectivas bandas.
El otro caso sangrante ha
sucedido en Baleares, Vox ha presentado una propuesta para tumbar la criminal
inmersión lingüística, y el Partido Popular y Ciudadanos, con excusas absurdas
no la han apoyado.
Cuando la mayoría de la
ciudadanía balear, está de acuerdo en derogar toda la normativa que ha
permitido la eliminación del español de las aulas e iniciar la elaboración de
una nueva normativa que permita la libre elección de lengua en todos los
niveles educativos en centros de enseñanza no universitaria sostenidos con
fondos públicos, PP y Cs impiden que salga adelante la moción presentada por
los de Santiago Abascal.
Los de Casado y Rivera,
ayudan a perpetuar la inmersión lingüística en catalán, y que la lengua esté
siendo utilizada como una herramienta de adoctrinamiento y de odio a todo lo
español. Y luego querréis que os voten ¡traidores!
