Somos el país occidental que más leyes tiene, pues a las nacionales se suman las autonómicas, y por supuesto, todo lo que se aprueba a nivel municipal, pero también somos el país occidental en el que menos se cumplen las leyes que tiene en vigor, simplemente, porque quienes nos gobiernan no cumplen con su obligación de hacerlas cumplir.
También es público y notorio, que somos el país más garantista del mundo, una situación que hace que seamos el oasis de la delincuencia. Mientras que desde el poder se defienden los supuestos derechos de los delincuentes, pasan olímpicamente de los derechos de los ciudadanos honrados, esos que pagamos nuestros impuestos sin rechistar y respetamos las leyes, aunque nos den asco.
El resultado de esta situación sin sentido, se empieza a ver tras la relajación de restricciones y cese del toque de queda. Hasta donde yo sé, no se puede consumir alcohol en la vía pública. Pues bien, se celebran multitudinarios botellones en la vía pública, acuden los policías, los asistentes les plantan cara, les agreden, y tienen que salir huyendo, es vergonzoso. Nuestros policías no pueden utilizar la fuerza necesaria para disolver esos botellones, pues saben que, en caso de denuncia contra ellos, sus superiores, los políticos les dejarán tirados, siempre apoyarán a los vándalos por intereses electorales.
¿Os imagináis la misma situación en EEUU? Allí la situación duraría cinco minutos, acabaría todo con detenidos y con “delincuentes”, porque es lo que son, en el hospital, que envidia.
O se mantiene el orden y la ley, o vamos camino de la anarquía y el caos, y creo que por ese camino vamos.