Cuando pensábamos que el Partido Popular de Ceuta había batido todos los records de ignominia, recordemos que con su calculada abstención propicio, no hace mucho, que saliera adelante la propuesta de los partidos pro marroquíes de declarar persona non grata a Santiago Abascal, líder nacional de Vox, partido que ganó las elecciones en la ciudad autónoma, ahora acaba de superarse a sí mismo, pues con el apoyo de los populares que gobiernan y presiden Ceuta, el calendario laboral de Ceuta incluirá en 2022 como festividad el fin del Ramadán.
Una decisión que ha levantado ampollas en la ciudad, toda vez que se ha hecho en detrimento de la fiesta del 26 de diciembre (día en el que se celebraría Navidad al caer el 25 en domingo), es decir, quitarán el festivo de la Navidad para oficializar como tal el final del Ramadán, como en Marruecos.
Nadie puede pensar que, esta polémica decisión, la ha tomado el PP de Ceuta sin la autorización de Pablo Casado, pues de otro modo, hace ya tiempo que Génova habría cortado las cabezas de los dirigentes ceutíes de su partido responsables de tanto despropósito.
Me sorprende que, en este caso, haya tenido mucha más repercusión mediática en los medios de izquierdas, casi todos, que en los pocos que quedan de derechas. Pienso que se equivocan al intentar tapar todos los errores del PP de Casado, pues hoy en día, a la red todo trasciende. A este paso, Casado va a ser “el Atila del PP”, tras su presidencia no crecerá ni la hierba en Génova.
En este tipo de asuntos religiosos debe primar la “reciprocidad”, mientras que en los países islámicos no permitan edificar iglesias cristianas y practicar libremente esa religión, en los países de tradición cristiana no podemos ceder ni un milímetro, por ello, todo lo que ocurre me hace pensar que los países occidentales en el tema religioso (y cultural) “se han rendido”.