Mientras que Pedro Sánchez viajó a La Palma para hacerse la foto, los palmeros que lo han perdido casi todo, ven con indignación como a ellos se les ofrece una colchoneta tirada en el suelo de un polideportivo. Sobre todo, si lo comparan con lo que se les ofrece a los que llegan en una patera. Todos hemos visto las imágenes de grupos de menas, de profesión delincuentes, alojados en lujosos hoteles y a los que se les entrega mensualmente una jugosa paguita con el dinero de nuestros impuestos. Por el contrario, a esos palmeros que llevan toda su vida trabajando y pagando impuestos, a dormir sobre una colchoneta, y por supuesto, de paguita, nada de nada. Que les pregunten a nuestros compatriotas que han sido víctimas de catástrofes naturales y su comarca fue declarada zona catastrófica ¿Cuánto tiempo llevan sin cobrar las ayudas que les prometió el Gobierno?
En La Palma ha ocurrido lo de siempre, se sabía lo que podía ocurrir de inmediato, no se informó a los habitantes para no espantar al turismo, y ahora, los palmeros no han tenido tiempo muchos de ellos ni siquiera de salvar sus enseres más preciados.
Pero no aprendemos, seguimos igual, ni los vulcanólogos más expertos descartan que la situación empeore, pero eso sí, el Gobierno parece no plantearse la evacuación absoluta de la isla. Curiosamente, aumenta el turismo de quienes vienen de cualquier lugar del planeta buscando emociones fuertes.
Siempre estaré en contra de un Gobierno que le oculta información de cualquier tipo a su población, ya sea ante una catástrofe natural o ante una pandemia. No nos pueden seguir tratando como a seres inmaduros.
De vergüenza este gobierno, como trata mejor a los ilegales que entran en el país que a los propios Españoles después de años cotizando.