Tras conocerse el asesinato del niño de 9 años de Lardero (La Rioja) a manos de un asesino que salió de prisión en 2020, con un tercer grado concedido por Instituciones Penitenciarias contra el criterio del penal de El Dueso, cuya Junta de Tratamiento había resuelto por mayoría que ese criminal continuase en prisión, ha trascendido, que el Ministerio del Interior estableció incentivos y ha presionado a los directores de prisiones para excarcelar a más presos, consecuencia colateral del pacto del Gobierno con EH Bildu para beneficiar a los asesinos etarras presos.
Recordemos que el autor del crimen agredió sexualmente a una niña en 1993, y en 1998 asesinó y violó a otra mujer, a pesar de lo cual disfrutó de 39 permisos penitenciarios a partir de 2013.
Marlaska se ha ganado a pulso ser el ministro del Interior más indigno de la democracia. Si ese monstruo estaba en libertad, es simplemente, porque Marlaska protege más a los criminales que a las víctimas, algo que ha quedado claro en numerosas ocasiones.
Sorprende el silencio del gobierno y de sus aliados ante el asesinato de ese niño, pero al final se entiende, pues ellos saben que son los responsables últimos. Pactar con los proetarras ser más blandos en las excarcelaciones, inevitablemente iba a traer como consecuencia la liberación de criminales, de monstruos de distinto tipo que volverían a asesinar, por ese mismo motivo el gobierno y sus socios no han dedicado a ese asesinato ni un solo tuit.
Sánchez y la banda que nos gobierna, con tal de seguir en el poder, son capaces, prefieren, agradar al partido de los herederos de ETA, aunque con ello llenen las calles de monstruos asesinos.