El PSOE gobernó Andalucía
durante casi cuatro décadas, y la gestionó tan mal, que la región andaluza
nunca abandonó el furgón de cola de las regiones pobres del continente. Durante
esos 36 años, se dedicó a crear una administración paralela, un conglomerado de
agencias públicas empresariales, sociedades mercantiles, fundaciones y
consorcios. En ese sector instrumental, el PSOE se dedicó a enchufar
descaradamente a toda una legión de los suyos, hablamos de cerca de 25.000
personas. No hace falta decir, que para financiar todo ese entramado y pagar
todas esas nóminas, disminuyó la calidad de los servicios básicos que recibían
los andaluces.
Cuando Vox con sus votos hizo
posible la caída del eterno y nefasto gobierno socialista, una de las
condiciones que puso, a PP y a Ciudadanos, fue la de contratar auditorías
externas en todos los entes con el objetivo de disponer de una radiografía
fidedigna del número exacto de trabajadores, categorías, sueldos y tareas que
desempeña cada trabajador. Ahora se conoce, que desde que el gobierno PP-Cs
tomó posesión, 1.330 nuevos empleados han sido contratados en esa
administración paralela.
Supongo que los del PP y los
de Ciudadanos dirán “si ellos han enchufado a los suyos durante 36 años,
nosotros también tenemos derecho a colocar a los nuestros”. Una auténtica
desvergüenza que Vox debería denunciar públicamente.
Existía un clamor entre los
votantes no de izquierdas para que una vez producido el desalojo del PSOE de la
Junta, se eliminara esa red paralela, por eso Vox lo exigió para dar sus votos
en la investidura de Moreno Bonilla (PP). Parece claro, que el actual gobierno
PP-Cs, en este asunto, ha engañado a sus votantes, y por supuesto, al
compromiso de investidura que adquirió con Vox. Y lo hacen, porque están
seguros de que Vox no hará caer este gobierno, lo que propiciaría la vuelta del
PSOE. Seguramente estén en lo cierto, aunque supongo que los de Abascal dirán
aquello de “arrieritos somos y en el camino nos encontraremos”.
