En Andalucía se va a librar
la primera batalla de esa gran guerra electoral a la que se va a asomar España
en los próximos meses, y en tierras andaluzas, después del comportamiento que
ha tenido Ciudadanos durante esta legislatura, tiene la osadía de plantearse
como objetivo el de desplazar al Partido Popular como segundo partido y
convertirse en el referente de la derecha.
Al afirmar eso de que, tienen
la osadía, me estoy refiriendo a que, tras haber sido durante este periodo, los
guardaespaldas y los cómplices necesarios, de la administración autonómica más
corrupta de España, y haberse prestado a tapar con sus votos muchas de las
iniciativas de otros, destinadas a investigar esa gran organización criminal en
que ha convertido el PSOE a la Junta de Andalucía, hay que tenerla muy dura
para pretender lo que han afirmado en público que pretenden, que no es otra
cosa, que ser la alternativa a la izquierda, a esa izquierda a la que llevan
cuatro años tapándoles las vergüenzas, o “salvándoles el culo” utilizando un
lenguaje vulgar. Pretenden rizar el rizo.
En las próximas elecciones
municipales, Ciudadanos pretende presentar candidaturas en todos los pueblos
que superen los cinco mil habitantes, y para ello, está llevando a cabo una
campaña de captación de personas que estén dispuestas a ir en sus listas “con
sus condiciones”, que no son otras, que nula autonomía y obediencia ciega al
aparato. Como resultado de ello, todos los oportunistas y trepas, que o bien
estaban sin partido o bien prefieren cambiar a “caballo ganador” se están
sumando a su proyecto con la idea de conseguir ese objetivo tan ansiado por
tantos, el de convertirse en políticos profesionales o casi.
Basta con entrar en los
perfiles locales de Ciudadanos en RRSS de cualquier pueblo andaluz, perfiles
sin actividad desde su creación. Solo esperan que se vote a las siglas y así
conseguir entrar en los distintos ayuntamientos, los candidatos dan igual,
vamos, partitocracia pura y dura.
