El PSOE lleva gobernando
Andalucía desde que arrancó el régimen de 1978, nuestra democracia, por ello,
la situación de pobreza que sufre Andalucía solo puede entenderse como el
resultado de su pésima gestión.
Según la EPA de finales de
2017, la tasa de desempleo en Andalucía está muy por encima de la media
nacional, y se sitúa en el 22,4%, el 25,08% en el caso de las mujeres. En
nuestra comunidad, hay casi 71.000 hogares con todos sus miembros activos en
paro, una situación agravada debido a que el 34% de los desempleados no reciben
prestación alguna.
Hay 3,5 millones de andaluces
viviendo por debajo del umbral de la pobreza, exactamente el 41,7% de la
población, además, 4 de cada cinco andaluces reconocen, que tienen dificultades
para llegar a fin de mes.
Si nos centramos en Sevilla,
vemos que el 96% de los contratos de trabajo firmados en 2017, son temporales o
parciales, la pobreza avanza imparable entre los sevillanos.
Pero a la Junta de Andalucía,
no solo le podemos achacar mala gestión e incapacidad para gobernar
aceptáblemente, es que aparte de los casos conocidos de corrupción al por
mayor, ERE o Cursos de Formación, en la actualidad hay 150 nuevos casos de
corrupción socialista que están siendo investigados por distintos juzgados.
Andalucía tiene el privilegio
de ocupar el “furgón de cola” de las regiones de Europa, sus datos
socioeconómicos son catastróficos. El PSOE lleva cuatro décadas malgobernando,
y saqueando las arcas públicas, cuando esa es tu prioridad, difícilmente puedes
mejorar la vida de tu gente.
Cuando el PSOE no ha
gobernado con mayoría absoluta, lo ha hecho con la complicidad de andalucistas,
comunistas, y ahora Ciudadanos, y todos ellos son coresponsables de esa
nefasta gestión.
Ahora que el PSOE está
intentando el asalto a La Moncloa, no estaría mal recordar lo que siempre ha
ocurrido cuando ha llegado, debacle económica, aumento del desempleo, y ruina a
raudales. Por ello, no es de extrañar que nada más anunciarse la Moción de Censura,
baje la Bolsa y se dispare la Prima de Riesgo. Los mercados saben
perfectamente, que Sánchez es otro Zapatero, y dan señales de lo que puede
caernos encima.
