Tras conocer los datos del
Gasto Sanitario Público del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e
Igualdad, correspondiente a 2016, queda al descubierto la gestión infame que
está llevando a cabo la Junta de Andalucía en el que probablemente sea, el
servicio público más importante que reciben los ciudadanos.
Pese a que el gasto sanitario
público andaluz supuso el 6,2% de su PIB, un esfuerzo superior a la media
española, que está en el 5,5%, la mayor población y la mayor superficie de la
región, han hecho que el gasto sanitario por habitante sea un 20% inferior a la
media nacional, aquí se destinan anualmente una media de 1.110 euros por
andaluz, la media española se sitúa en 1.332 euros, una diferencia demasiado
grande, que de hecho se nota enormemente en la calidad del servicio.
Pese a que los profesionales
de nuestra sanidad son de los peor pagados de España, y muchos de ellos,
soportan condiciones laborales impropias del siglo XXI, pese
a ello, por su profesionalidad y buen hacer, son los que hacen posible que la
Sanidad andaluza siga funcionando y no haya entrado en colapso. Las carencias
en medios materiales y tecnológicos, son alarmantes, y la gestión de personal
que realizan los directivos enchufados por el Régimen, calamitosa.
Es de justicia, que los
profesionales de la Sanidad andaluza consigan equipararse salarialmente a sus
compañeros que trabajan en el resto de CCAA. Mismo trabajo, mismo salario.
Si a nivel autonómico la
Sanidad está mal, qué decir de Cádiz, la provincia española con menos camas
públicas por habitante, una provincia en la que hace cinco años había 400
profesionales sanitarios más que ahora. Todo el que puede, opta por irse de su
tierra buscando una remuneración más digna y acorde al importante trabajo que
realiza.
