De nuevo y como ya sigue siendo habitual, Santiago Abascal, líder de VOX, ha tomado la iniciativa y ha anunciado que su partido promoverá la activación del artículo 102 de la Constitución para investigar y llevar a los tribunales a Pedro Sánchez y a su Gobierno por posibles delitos de traición y contra la seguridad del Estado.
Para Abascal y para muchos, existen indicios más que abrumadores que justifican una investigación judicial. El procedimiento que propone activar VOX está previsto en el artículo 102 y atribuye a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo la competencia para exigir la responsabilidad criminal del presidente y de los miembros del Gobierno cuando la acusación se refiera a delitos de traición o contra la seguridad del Estado cometidos en el ejercicio de sus funciones.
Dicha iniciativa parlamentaria debe ser presentada por, al menos, una cuarta parte de los miembros del Congreso, es decir, 88 diputados y que sea aprobada por mayoría absoluta de la Cámara. La gran pregunta es si Feijóo se unirá a la iniciativa, le prestará los votos que le faltan a VOX o simplemente “no querrá meterse en líos”, haciéndole un gran favor al malnacido.
Lo cierto, es que una mayoría abrumadora de españoles, lo reconozcan en público o no, consideran que todos los hechos deben ser esclarecidos por la jurisdicción penal. El Título XXIII del Código Penal tipifica los delitos de traición y los delitos contra la paz, la independencia y la seguridad del Estado.
Pero Vox va mucho más allá y reclama la inmediata desclasificación y entrega al Congreso de toda la información relativa a las comunicaciones mantenidas entre el Gobierno y las autoridades marroquíes antes, durante y después de los acontecimientos de Ceuta. También piden la documentación e informes elaborados por los servicios de inteligencia y los órganos responsables de la seguridad nacional.
Entiendo que los españoles tenemos todo el derecho del mundo a conocer toda la verdad sobre unos hechos que afectan directamente a la integridad territorial, la seguridad nacional y el control efectivo de las fronteras del Estado. Es evidente que Marruecos ha utilizado como “carne de cañón” a miles de sus ciudadanos como instrumento de presión sobre nuestra soberanía a sabiendas de que Sánchez no iba a mover un solo dedo, pues es conocido por todos que Marruecos tiene la suficiente información sensible sobre nuestro presidente como para tener la certeza de su eterna sumisión a nuestro enemigo del sur.