El Ayuntamiento de Madrid ha
habilitado dos inmuebles vacíos para acoger la llegada masiva que se ha
registrado en las dos últimas semanas de refugiados sirios y demandantes de
asilo africanos no atendidos por los servicios estatales de inmigración.
Hace unos días, la alcaldesa
de Madrid, Manuela Carmena, nos informó de que esta semana estarán en
funcionamiento las camas (entre cincuenta y un centenar) del edificio municipal
de la calle Francos Rodríguez, vacío desde la marcha de la Universidad Nacional
de Educación a Distancia (UNED). Estos son recursos de emergencia previstos por
si fuera necesario su empleo.
Mientras tanto, en el primer
trimestre de 2017, el número de lanzamientos de desahucios en Madrid fue de
1.843. A la podemita Carmena, que tanto le preocupan los inmigrantes, pasa
olímpicamente de las familias españolas que se quedan sin un techo. Quienes
gobiernan Madrid, prefieren acoger a refugiados en instalaciones públicas que
solucionar el problema de las familias madrileñas.
La mayoría de las ayudas
sociales, que dá actualmente el ayuntamiento de Madrid, van para los
inmigrantes, mientras que para los hijos de los madrileños que han pagado
impuestos toda su vida solo quedan las migajas. Ya está bien.
Pero no es solo en Madrid, en
todas las localidades donde gobierna Podemos, gracias al PSOE, gracias a Pedro
Sánchez, la mayoría de decisiones que se toman en asuntos de ayudas sociales,
van dirigidas en la misma dirección, casi todo para los inmigrantes, casi nada
para los españoles. Una manera de gobernar, como mínimo, difícil de entender.
