Cuando en un país se está en
una situación política de normalidad, es comprensible que algunos puedan pensar
que la etérea posición política de centro se pueda identificar con la
moderación, pero claro está, en un país inmerso en una grave crisis nacional,
institucional, y hasta democrática, esa “huida al centro” podría catalogarse
hasta como una rendición. Sé que él no quería ir ahí, pero ha “hocicado” para
mantenerse en un sillón que ya le movían.
Pablo Casado, ha pasado de
llamar a Pedro Sánchez en campaña “felón y traidor”, a acudir raudo a la
audiencia a la que le ha convocado Sánchez y mostrarse “responsable”, es decir,
dócil. El Partido Popular y la prensa de la “derecha cobarde” se han esmerado
en trasmitir palabras como “firme y responsable”, evidentemente, no podían
decir lo que parecía ser, que se había rendido antes de empezar la batalla de la
legislatura que pronto comenzará.
Me ha llamado especialmente
la atención que Casado le insinúe a Sánchez que pida la abstención en la Sesión
de Investidura a Rivera para que así se evite que el gobierno próximo esté en
manos de los comunistas, los separatistas y los proetarras. Si Ciudadanos se
abstuviera para evitarlo, cosa que ya ha descartado Rivera, y fuese bueno para
España, ¿por qué no lo hace el propio Partido Popular?
Prueba de que Casado y Rivera
solo miran por el interés de su partido, es que han visto normal y no se han
mostrado molestos por ello, de que en las audiencias, Pedro Sánchez haya vetado
a VOX, y en cambio, haya recibido al líder de la ultraizquierda podemita, son
demócratas cuando les interesa, como todos.
Todos sabemos, que en teoría,
el líder de la oposición es Pablo Casado, aunque muy debilitado por la pérdida
enorme de representación parlamentaria, que las afirmaciones de Rivera de que
ellos encabezan la oposición son patéticas; y que en realidad, la principal
oposición la llevarán a cabo esos 24 diputados de VOX que irán de auténticos
gladiadores en ese circo en que se ha convertido el Congreso, representando a
quienes les han votado y a quienes han dejado tan pronto huérfanos otros
partidos, y sobre todo, representando a esa Resistencia que impedirá que se
ponga en peligro la continuidad de nuestra Nación, la Nación Española. Ellos en
el Congreso, y los demás, desde donde buenamente podamos y con los instrumentos
de que dispongamos.
