Debemos analizar con lupa,
todo lo que hace y deja de hacer, Pedro Sánchez, pues estoy convencido de que
todo forma parte de un plan preestablecido, entre él y sus socios separatistas
capitaneados por Esquerra.
Mientras más siga insistiendo
en el dialogo y la moderación, es decir, en no hacer nada mientras la violencia
se ha adueñado de las calles catalanas, algo por otra parte inaceptable en un
Estado democrático europeo, lo que en realidad está haciendo, es mandar el
mensaje al exterior de que la fuerza del independentismo es mucho mayor de la
que en realidad tiene, pues fuera se conoce que España dispone de 150.000
miembros de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, y de 100.000 militares
profesionales, unas fuerzas suficientes para acabar con esto, si se quiere, en
pocas horas.
Parece como si Sánchez
quisiera llevar la situación a un límite para justificar una posterior
negociación, incluso con algún tipo de mediación internacional, Sánchez es
capaz de eso y de más, pero parece olvidar que nuestra Constitución impide eso
que pretende hacer, y que nuestro Rey al mando de nuestras FFAA con la gran
mayoría del pueblo español detrás, seguro que no lo va a permitir.
Hay que insistir en que,
desde ayer, en las calles catalanas no solo practican el terrorismo callejero
jóvenes catalanes a los que se les inoculó el odio a España en el colegio, a
ellos les acompañan violentos de extrema izquierda llegados de todas las CCAA
españolas y del resto de Europa.
Las elecciones del 10-N están
ya a la vuelta de la esquina, y como van los sondeos para el PSOE, seguro que
Sánchez nos intenta sorprender sacando un conejo falsificado de su chistera.
