Desde que María Blasco fuera nombrada directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), centro contra el cáncer dependiente del Gobierno en 2011, por José Luis Rodríguez Zapatero, los escándalos se suceden.
Su gestión es tan nefasta, que ha provocado el abandono de las instalaciones, la falta de material para poder llevar a cabo nuevas investigaciones y la ausencia de fondos económicos para poder contratar a personal especializado, lo que de inmediato provocó la huida de siete científicos de prestigio internacional pocos meses después de que ella ocupara el cargo.
Esta socialista ha sido recientemente denunciada por el sindicato Manos Limpias por malversación de fondos públicos, estafa y apropiación indebida por usar donativos para investigaciones oncológicas para la compra de cuadros y obras de arte, la creación del programa CNIO Arte, un departamento que se encarga de comprar cuadros y obras de arte para su posterior exposición en museos para su venta. Desde que el programa se puso en funcionamiento hace seis años, el CNIO ha desembolsado una cantidad que supera el millón de euros y, sin embargo, no ha recuperado ni un tercio de lo invertido. Uno de los primeros actos estelares de este programa fue inaugurado por Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Una acorralada Blasco, sostiene ahora que la mala situación financiera del Centro no se debe al gasto en arte sino a una “falta de fondos” que en su opinión se debe al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, cartera de la que depende la institución.
Los científicos del CNIO no tardaron en denunciar las decisiones controvertidas de su gestión, que muchos calificaron de imprudentes y alejadas del objetivo del CNIO que sólo es investigar el cáncer. Lo que era un referente mundial en la lucha contra el cáncer se ha convertido en el reducto de una socialista sin escrúpulos, un personaje amoral que parece una copia de Zapatero y de Sánchez.
Pero no es solo eso, es que Blasco se ha dedicado a contratar a sus amiguetes socialistas, el gasto en el personal que trabaja para Blasco se ha multiplicado en los últimos años, pasando de estar conformado por un grupo de cinco personas a superar los veinte.
En la denuncia contra Blasco también se pide a Su Señoría que sea investigada por el cobro de un sobresueldo en paralelo a su nómina. La directora del Centro tiene un salario de 230.000 euros al año, de los más altos de la administración pública y sin embargo, desde hace cinco años cobra un extra de 30.000 euros más. Estos sobresueldos coinciden con la compra de Blasco de dos casas al contado en Galicia.
Blasco se niega a dimitir, comportamiento habitual en la mafia en la que se ha convertido el PSOE.
Esta señora parecía honrada