Lo que le están haciendo a Pablo
Casado, no tiene nombre, al acoso de que es objeto desde hace tiempo se ha
sumado ahora el de una jueza que claramente se ha cambiado de bando, pues de
pretender hacer justicia ha pasado a ser una simple “sicaria con toga” al
servicio de espurios intereses, al servicio de quienes quieren cargarse la
carrera política de un joven, brillante y honrado, que pretende relanzar al
Partido Popular.
El perfil de Carmen
Rodríguez-Medel, titular del Juzgado de Instrucción nº 51 de Madrid, la delata.
Es nieta de un comandante de la Guardia Civil a quien mataron las tropas de
Franco el 18 de julio de 1936 en Navarra por intentar frenar el Alzamiento
Militar. En la mayoría de los casos que ha instruido, los “presuntos” eran
siempre gente de derechas, llevó la causa que condujo a José María del Nido a
ser condenado desde su juzgado marbellí, ya en Madrid, imputó a Cristina
Cifuentes por su “Master”. Curiosamente, y es lo único que no cuadra en su
trayectoria, es que pertenece a la APM, asociación conservadora de jueces. Lo
mismo es su gran coartada.
Pablo Casado, no obtuvo
ninguna titulación como resultado de la realización del curso, pues su
realización solo le servía para poder inscribirse en una tesis doctoral, cosa
que nunca hizo. La juez califica como “regalo”, a algo que ni siquiera va
acompañado de un título que el alumno pueda mostrar. Y lo más importante,
pasados diez años, cualquier irregularidad estaría prescrita.
En definitiva, quieren acabar
con Casado, por tierra, mar y aire. A esos medios tóxicos controlados por la
izquierda, se suman ahora sus cómplices del estamento judicial.
Un caso sin la más mínima
importancia, el de Casado, se agranda hasta proporciones inimaginables, en
cambio, la falsificación de CV hecha por Pedro Sánchez y la mayoría de los
suyos, se tapa. La distinta vara de medir, canta demasiado.
