Pese a que Andalucía sigue
estando en cualquier parámetro económico a la cola de las regiones europeas, y
eso a pesar de haber recibido 100.000 millones de fondos europeos, pese a que
los servicios públicos esenciales que reciben los andaluces son los de peor
calidad entre las distintas CCAA, pese a que la socialista Junta de Andalucía
está podrida por la corrupción, pese a todo ello, hay muchas posibilidades de
que Susana Díaz pueda repetir como presidenta de esta tierra otros cuatro años.
¿Los andaluces son
masoquistas o qué? Esa es la pregunta que se hacen desde fuera de Andalucía,
pero tiene una explicación. De entrada, el PSOE parte con una gran ventaja,
pues esos 263.000 empleados de la Junta le deben al PSOE su bienestar, ellos y
sus familias le deben todo al PSOE y son votantes fijos. El PSOE parte en la
carrera electoral con un millón de votos de ventaja sobre sus oponentes.
Por otra parte, desconozco a
qué número asciende el de esos trabajadores agrícolas que cobran el famoso PER,
pero desde luego, ellos votan al PSOE, pues de ganar otro partido no lo
tendrían garantizado, ni PP ni Ciudadanos, se han atrevido a nombrar el tema en
campaña.
Evidentemente, solo con el
voto cautivo el PSOE no ganaría, por ello, hacen falta un buen número de
andaluces que le vuelvan a dar su confianza obviando que colaboran en perpetuar
el triste presente de Andalucía y que le están robando el futuro a sus hijos.
Lo cierto es, que la Junta
siempre tiene llenos los pesebres de los suyos, aunque sea a costa de hacer
recortes en Sanidad o Educación, pero lo cierto es que hasta ahora le ha
funcionado. El domingo se enfrenta, no a dos, sino a tres adversarios, PP,
Ciudadanos y Vox, evidentemente, Podemos, solo está ahí para evitar que la
izquierda pierda la Junta.
