Si cometes una, ilegalidad o
irregularidad, que te permite ganar unas elecciones generales y a tus
adversarios principales les tiemblan las piernas y no protestan ni recurren los
resultados, es lógico pensar, que el que lo ha perpetrado, lo repita, y más si
en menos de un mes hay nuevas elecciones, en este caso, autonómicas,
municipales y europeas.
Empieza a repetirse
milimétricamente todo lo que sucedió hace poco, primero el CIS lanza su
macroencuesta electoral para que nos vayamos haciendo a la idea de lo que va a
suceder, un sondeo que nada tiene que ver con la realidad pero que, de entrada,
moviliza a las izquierdas diciéndoles que si van a votar ganarán, y desmoviliza
a las derechas augurándoles un nuevo desastre. Un sondeo que, por otra parte,
va claramente indicando a la empresa que hace el escrutinio oficial los futuros
resultados de la noche del 26 de mayo.
Si nos fijamos lo que sucedió
tras las absurda macroencuesta del CIS antes de las generales, vemos como entonces
la derecha se lanzó a los medios acusando de fraude al gubernamental CIS, en
cambio ahora, un PP y un Ciudadanos, presos del pesimismo, ni siquiera la
cuestionan.
El CIS de Sánchez dice que,
en 10 de las 12 autonomías en liza, ganará el PSOE, incluso en la Comunidad de
Madrid y Castilla y León, y que por supuesto, la izquierda se quedará con las
grandes alcaldías, algo que significaría en el Partido Popular su paso a la
irrelevancia y ponerse en el mismo camino que condujo a la UCD a su desaparición,
pues no olvidemos que en el PP hay demasiado político profesional y cada vez
más carencia de ideales, muchos de los que se queden sin poder comer de la
política, se irán.
Muy malos tiempos le esperan a nuestra querida España.
