Nuevo golpe a la democracia,
el Gobierno de Pedro Sánchez, perpetró ayer la toma de RTVE gracias a su
alianza con Podemos y la fauna nacionalista. De su dirección quedan excluidos,
el partido más votado en las últimas elecciones generales, el PP, y Ciudadanos.
RTVE deja de ser fiel reflejo del equilibrio de fuerzas del Parlamento. Nuestra
TV pública ha dejado de ser de todos, pues se convertirá en un instrumento más
de propaganda antiespañola.
Mediante real decreto, Pedro
Sánchez, fulmina a la anterior cúpula de RTVE, y nace la más sectaria que jamás
dirigió el ente público. A partir de ahora, ver TVE va a ser una actividad de
riesgo, pues va a convertirse en La Sexta 2 o en TV3 bis, y se va a convertir en
otra potente fábrica de fango destinada a abducir e intoxicar a los españoles.
Vivimos una realidad, en la
que cada día supera al anterior en infamia, pensábamos que lo habíamos visto
todo, y empezamos a darnos cuente de que lo peor está aún por llegar.
Pablo Iglesias lo dijo muy
claro no hace mucho tiempo, su gran objetivo era el de controlar la TV pública,
ya la tiene. El que lidera el partido depositario de la ideología más criminal
de la historia del mundo, esa que acabó con la vida de 130 millones de seres
humanos, va a decidir qué mensaje se nos da a través de TVE y resto de medios
públicos.
Gobernar con tan pocos
diputados, hace que Pedro Sánchez tenga que hacerlo a través del decreto ley,
una fórmula creada como algo excepcional, lo que lleva a este Gobierno a obviar
al Parlamento, y sobre todo, a ignorar al partido que la mayoría de los
españoles votaron. Sánchez ejerce el autoritarismo, al más puro estilo
bolivariano.
