Observando con detenimiento el resultado de las elecciones catalanas, nos damos cuenta de que Pedro Sánchez ha ganado, pero que España ha perdido. Aunque el PSC haya ganado e Illa diga que se va a presentar a la investidura, es todo un paripé, ya que “el plan Sánchez” es que ERC forme gobierno, se supone que con Junts y los apoyos puntuales de la CUP, a cambio de que los independentistas le garanticen los apoyos necesarios en Madrid los dos próximos años.
El problema reside, en que los de Puigdemont y los cuperos, van a exigir a los de Junqueras, esprintar hasta otra DUI, pero la solución que tiene prevista Sánchez es otra, pues primero intentará indultar a los presos golpistas, y posteriormente, hasta es capaz de permitir una ilegal consulta popular, del infame traidor de Sánchez, todo se puede esperar. Con una abstención de casi el 50% se puede afirmar que el independentismo no es mayoritario, que no tiene legitimidad para intentar nada.
Entre los partidos constitucionalistas, estas elecciones empiezan a dejar las cosas bastante más claras, el viraje al centro del PP ha “fraCasado”, y en la veleta naranja ya no cree casi nadie, ante esto, Vox se erige como el referente del centro-derecha, y por supuesto, en el Parlamento catalán va a ser la única oposición. Hasta ahora, en el Parlamento catalán, los separatistas hacían y deshacían, y los demás miraban acobardados, desde ahora, once patriotas tratarán de defender los derechos, las libertades, y los intereses, de esa media Cataluña no nacionalista, cada Pleno será una batalla de esa guerra en la que España se juega su futuro.
Mientras que la represaliada Cayetana se lo curraba como interventora, el cobarde de Pablo, ni siquiera se dignó a acompañar a sus hombres en la derrota. Este PP abandonó su lugar en el espectro político, el de la derecha sociológica, ahora ese lugar lo ha ocupado Vox, lo mismo, aunque ahora “fraCasado” pretenda rectificar, puede resultarle imposible.