No seré yo quien se atreva
a cuestionar la capacidad profesional de Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez,
presidente legal pero ilegítimo del Gobierno, porque esa no es la cuestión.
El problema reside en que,
Pedro Sánchez, se ha dedicado desde que ha “okupado” La Moncloa, a colocar a
todos sus camaradas del partido, esos que creyeron en él hasta en sus peores
momentos, a colocar a amigos y familiares, utilizando esa potestad que tienen
los presidentes de nombrar altos cargos. Pedro Sánchez, paga sus favores con
cargo a nuestros bolsillos, a nuestros impuestos, y lo hace con un descaro
hasta ahora desconocido.
¿Os imagináis la que se
hubiera formado, el veneno que hubieran vertido esa legión de medios tóxicos al
servicio de la izquierda, si por ejemplo a Mariano Rajoy, se le hubiera
ocurrido inventarse un puesto de responsabilidad para colocar a su mujer? Pues
al golfo de Pedro Sánchez no le ha temblado el pulso y lo ha perpetrado.
La esposa del “PresiGolfo”
será directora general del IE África, un centro de nueva creación creado a su
medida, diseñado por él para ella, y supuestamente dedicado a promover el
entendimiento y el desarrollo de proyectos de acción social en el continente africano.
Con definición tan “progre” y rebuscada, mucho me temo, que servirá para bien
poco, aparte de para que la familia Sánchez-Gómez vea incrementados los
ingresos de su unidad familiar.
Este presidente del
Gobierno, es un golfo, un auténtico jeta, que solo mira por los suyos. Entre
sus esfuerzos por dejar bien aviados a familiares, amigos y compañeros de
partido, el precio que está pagando a quienes le hicieron presidente, y su
obsesión por solucionar los problemas de los africanos y facilitar que nos invadan, no es de extrañar, que
en apenas media legislatura, nos hunda en la miseria.
Y es que pensará, cuando
coño me voy a ver yo en otra como esta, tengo que aprovechar la oportunidad que
me ha dado la vida. Sabe perfectamente, que ocupa el cargo de presidente por un
enjuague político pactado con la escoria parlamentaria hispanofoba, y que los
españoles, ni le dieron el poder en las urnas nunca, ni jamás se lo darán.
