La supuesta víctima del presunto ataque homófobo de Madrid, tras liarla parda, reconoció ayer en Comisaría que sus heridas habían sido consentidas y que todo lo denunciado por él anteriormente había sido un invento, una gran mentira, que se prostituía, que su novio lo desconocía, y que todo lo hizo para que este no se enterará.
La verdad se ha conocido, y con ella, ha quedado al descubierto esa manguera desde la que la izquierda llevaba emitiendo odio desde que se hizo pública la supuesta agresión. Las TV y el resto de medios de comunicación controlados por la izquierda, casi todos, por otra parte, han acusado a Vox desde el primer momento, por ello, espero que ahora los de Abascal interpongan denuncias contra todos ellos, ya que es de suponer que una Fiscalía a las órdenes de los canallas que nos gobiernan, no lo hará de motu proprio.
Hasta nuestro infame presidente, Pedro Sánchez, se dio prisa en adjudicar a Vox la autoría de cualquier agresión que sufra un homosexual. A la izquierda siempre le han importado un comino las víctimas, ellos van a lo suyo, a criminalizar a sus rivales parlamentarios, dándoles igual que no haya pruebas para formular la acusación con algún tipo de solidez.
Si el tiempo que dedica este Gobierno a mentir y a acusar a Vox, lo dedicara a combatir de verdad a los verdaderos responsables de los delitos de odio, y me refiero a las bandas latinas, a las de marroquíes, o a las de los ultras futboleros, le haría un gran servicio a nuestra sociedad.
Me sorprende que todas las manifestaciones convocadas por la izquierda y sus satélites por este hecho, demostrado falso, vayan adelante y se utilicen para seguir señalando a Vox.