Después de todo lo que ha
sucedido en Cataluña estos últimos tiempos, basta darse una vuelta y palpar la
realidad social, para darse cuenta de que casi nada ha cambiado. Lo único que
se ve con absoluta certeza, es que en Cataluña hay de todo menos normalidad.
No olvidemos, que a fecha de
hoy, el presidente de Cataluña es Mariano Rajoy, quien parece ser delegó en
Doña. Soraya, y esa presidencia está pasando totalmente inadvertida al negarse
a tomar medidas de ningún tipo.
La nueva presidencia, ni
siquiera se ha preocupado de que se cumplan y se apliquen de inmediato, todos
esos cientos de sentencias judiciales que en materia lingüística y otros
asuntos, los separatistas se negaron a acatar y a llevar a efecto. La nueva
presidencia, ni siquiera se ha atrevido a desmantelar todo ese entramado de
medios de comunicación, encabezados por la TV3, que siguen practicando el
golpismo. La nueva presidencia, sigue permitiendo que se adoctrine a los niños
en la escuela pública catalana, pues allí no hay colegios, hay auténticas
“madrasas separatistas”. La nueva presidencia, incluso no se ha atrevido a
tocar al cuerpo policial golpista, a los Mozos.
Que el 155 esté vigente es un
simple espejismo, y la prueba es la denuncia interpuesta por los Mozos no
independentistas pidiendo ayuda al delegado del Gobierno ante la reaparición
generalizada de casos de discriminación ideológica contra aquellos integrantes
de la policía autonómica que no son separatistas. Las promociones y ascensos
siguen favoreciendo a los mozos que acreditan su separatismo y castigan a los
que no comulgan con ese planteamiento.
La División de Asuntos
Internos de los Mozos, sigue controlada por grupos separatistas que, pese al
supuesto control de la policía autonómica por parte del Gobierno de España, han
vuelto a usar su poder para realizar cribas ideológicas entre las que se
encuentran, por ejemplo, los desplazamientos a zonas alejadas del domicilio de
aquellos que se significan como contrarios al separatismo. De manera
generalizada, se le están abriendo expedientes a agentes que han mostrado
abiertamente su rechazo al independentismo.
Como consecuencia de la
desidia de quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes,
los mozos “decentes” solicitan la apertura de la pasarela policial para
convertirse en policías nacionales, precisamente lo que quieren los sediciosos,
que los Mozos queden como un cuerpo policial íntegramente compuesto por
independentistas.
Esta información, lo único
que hace es corroborar la gran mentira que ha significado la supuesta
aplicación del 155, y aumentar el desprecio que siento por Mariano Rajoy y su
Gobierno, un desprecio extensible a PSOE y Ciudadanos, quienes disimulan muy
bien que son constitucionalistas.
