Tras la comparecencia de la mujer de Juan Espadas en la comisión de investigación de la Faffe en el parlamento de Andalucía han quedado claras una serie de cosas. Que la fundación Faffe la creó el PSOE en 2007, única y exclusivamente, para enchufar a los suyos, exactamente a 1.200 socialistas, que tras su extinción pasaron a formar parte de la plantilla del inútil Servicio Andaluz de Empleo (SAE), y que el actual gobierno, ese del cambio, los mantiene en sus puestos.
Lo de esta señora es de traca, entró en la fundación nada más crearse, justo cuando su marido, Juan Espadas, era viceconsejero de Medio Ambiente, verde y con asas. Lo más triste de la declaración de esta señora era la sensación de que se estaba cachondeando de los asistentes, pues decir que “vio un anuncio en el periódico y presentó su curriculum” suena a broma. En su caso, y pese a que los candidatos a esos puestos podían presentar la documentación exigida hasta el 22 de febrero, ella firmó su contrato el día 1, muy sospechoso. Además, envió su CV por correo electrónico, cuando en el anuncio de prensa solo venían direcciones postales para enviarlo. En definitiva, esta señora, en 24 horas, envió su curriculum, lo estudiaron, lo valoraron, la citaron y la contrataron, de auténtico “record Guinness”.
Nadie en su sano juicio puede pensar, que el marido de esta señora, Juan Espadas, no estuviese al tanto de todo este proceso, y por supuesto, cómplice de él desde su puesto de responsabilidad en la Junta de Andalucía.
Los que trabajaban en esos chiringuitos “pesebriles” socialistas, no hacían casi nada y ganaban bastante más que la mayoría de los que sí lo hacían, para mí, eso es robar a los andaluces, otra forma de corrupción, y en la casa de Juan Espadas lleva mucho tiempo entrando un dinero que apesta.