El Congreso de los Diputados
ha iniciado la legislatura apoyando la tramitación de la despenalización de la
eutanasia. Pedro Sánchez lo hace, cuando lo mismo en unos días vamos a
elecciones, puro electoralismo haciendo un uso obsceno de los pacientes
terminales. Menos PP, VOX y UPN, todos los demás partidos apoyan al PSOE,
incluyendo a los “eternos aspirantes a progres” de Ciudadanos.
El PSOE nos lo vende como la
conquista de otro derecho, como una ley avanzada, pero matar al que sufre nuca
puede ser progresista, lo reaccionario es acabar con los enfermos, lo
progresista es cuidarlos.
La propuesta del PSOE, de
llegar a buen fin, abrirá tenebrosas puertas, sobre todo en ancianos, pues el
que sienta que es una carga para su familia podría optar por la muerte. Y qué
decir, de esos enfermos molestos y que tanto dinero les cuesta a la Sanidad
pública. Con esta ley aprobada, ¿cuánto tiempo duraría en un Hospital público
un indigente sin familia aquejado de una enfermedad sin solución?
El PSOE, queriéndolo o sin
querer, le va a dar el arma definitiva a esos familiares, médicos y gestores
políticos, carentes de escrúpulos, pero que a la postre van a ser los que
decidan quien vive y quien muere. Se quiere prescindir de la solidaridad, el
cuidado paliativo y el respeto a la dignidad humana.
Cuando desde la política se
mira la Sanidad exclusivamente desde la perspectiva economicista, es evidente
que resulta mucho más barata la eutanasia que un plan de cuidados paliativos
que puede durar bastante tiempo. Con los criterios casi exclusivamente
económicos que rigen en la sanidad pública, os imagináis a un indigente sin
familia aquejado de una enfermedad dolorosa y terminal que esté en un Hospital
público, ¿cuánto tardarían en eliminarlo?
Los que alardean de defender
a los más desfavorecidos y vulnerables, por qué será, pero siempre legislan
contra ellos. Esta Cultura de la Muerte que pretenden implantar, a quien seguro
no le afecta es, a quien pueda pagarse sanidad privada en la última etapa de su
vida. Con la propuesta del PSOE, con el mismo diagnóstico, con la misma
enfermedad, el enfermo que disponga de menos dinero, vivirá mucho menos que el
que disponga de más dinero.
Lo cierto es, que las
unidades de servicios paliativos no cubren todo el territorio nacional, y que
esos 75.000 enfermos que padecen un sufrimiento intenso, si estuviesen bien
atendidos, no morirían rodeados de dolor y síntomas insoportables. Es absurdo,
regular la eutanasia, sin antes garantizar los cuidados paliativos a todos los
enfermos. Este gobierno coge el atajo de lo barato, del crimen, en vez de
garantizar una muerte sin dolor y atendidos.
Si un enfermo terminal, o un
enfermo con un cuadro de fuerte dolor, tiene acceso a psicólogos especializados
y a sedación paliativa, difícilmente recurrirá a ese “derecho” que le pretender
dar.
En este país, hay unos 30.000
enfermos de cáncer con más de 65 años y que viven solos, ¿pretende esta
sociedad que se conciencien de que lo mejor es acelerar su final?
Eutanasia NO, encarnizamiento
terapéutico NO, cuidados paliativos de calidad SI. Pero sobre todo, mucho AMOR.
