Este Gobierno, encabezado
por Pedro Sánchez, está batiendo todos los records, dos ministros ya
dimitieron, la de Justicia está “a punto de caramelo” y la de Educación “en la
recámara”, Me resisto a creer, que en la izquierda española no haya gente con
pasado limpio, gente que no mienta. Lo mismo es, que Pedro Sánchez ha hecho un
Gobierno de gente, solo de su calaña.
Hace escasamente una
semana, Dolores Delgado, ministra de Justicia, dijo que no había mantenido
ningún tipo de relación con el ex comisario de policía, José Villarejo, ni
personal, ni profesional, ni oficial, ni no oficial. Como todos sabemos, este
hombre está en prisión, acusado de corrupción.
Ahora todos sabemos que
mintió, que no dijo la verdad, pues ella misma reconoció a las tres horas,
matizó que no había mantenido ninguna relación profesional. Solo al día
siguiente, y tras aparecer numerosas pruebas, volvió a matizar afirmando que
había coincidido con Villarejo en algunos eventos, para ayer mismo, en su
última versión afirma, que había coincidido con Villarejo en tres ocasiones.
Lo cierto es, que la
ministra, en compañía de su admirado, Baltasar Garzón, se reunía con cierta
asiduidad, con las tramas más corruptas de las cloacas del Estado, para
conspirar y para quitar de en medio a esos buenos policías que les molestaban
en la Audiencia para sustituirlos por otros afines ideológicamente, algo
vergonzoso e inhabilitante para ser ministra.
Se han hecho públicas
grabaciones, que sonrojan, pues un miembro de un Gobierno que dice ser
feminista y otras muchas cosas, participa muy a gusto en comidas donde se
insulta a policías, se llama a España “país bananero”, y el colmo, a su ahora
compañero de gabinete, Grande Marlaska, se le denomina “mariconazo”. Esa peña
se despacha a gusto en las grabaciones conocidas, machismo, homofobia, racismo.
Dolores Delgado, se aferra
como una garrapata al cargo, ¿dentro de cuantas horas la dejará caer el okupa
de La Moncloa, para así evitar que lo arrastre a él?
