Corría el año 2013 cuando
la por entonces líder de UPYD, Rosa Diez, propuso en el Congreso eliminar los
aforamientos, qué decir tiene, que todos le dijeron que no. Posteriormente,
Rivera se apropió de la propuesta para así hacer creer a los desmemoriados que
era suya, pero hasta ayer lo proponía con la boca pequeña, pues en Andalucía
solo lo han exigido al PSOE solo cuando querían acabar con el pacto, han estado
tres años calladitos y siendo cómplices de la corrupción protagonizada por
aforados.
Digo esto, porque ayer, un
Pedro Sánchez acorralado por su tesis doctoral “cum fraude”, ha pretendido que
se hable de otra cosa, y ha propuesto, suprimir los aforamientos, aunque si
leemos la letra pequeña, vemos que todo es una de sus grandes mentiras. Sánchez
parece abonado al populismo, a los golpes propagandísticos. De entrada, su partido en Andalucía acaba de decir que allí no se quitan.
Lo de los aforamientos, es
un debate tan complejo, que no puede abordarse de forma exprés. Debe haber un
gran debate y conseguirse un gran consenso. Es cierto, que tener 250.000
aforados es una barbaridad, pero podría ser peor el remedio que la enfermedad.
Por otra parte, en el
radicalismo que ha situado Sánchez al PSOE, y con los indeseables socios que lo
sustentan en la presidencia, abrir el melón constitucional es una
irresponsabilidad. De hecho, la escoria, ya está pidiendo reformas para
cargarse todo lo que queda del Régimen del 78, y debilitar a la monarquía.
Al hacer falta 3/5 del
Parlamento para un cambio constitucional, espero y confío, que el Partido Popular
y Ciudadanos, no caigan en la trampa y ni se les pase por la cabeza apoyar la
propuesta del okupa de La Moncloa.
