Pablo Iglesias ha solicitado poder gozar de los privilegios que le otorga haber sido fugaz vicepresidente segundo del Gobierno de España, cargo que ocupó solo durante menos de quince meses.
Ha solicitado la paguita que le corresponde durante el mismo número de meses que ocupó el cargo por una cuantía del 80% del sueldo que percibía. Ya ha sido aprobada y empezará a cobrarla dentro de un mes.
Este movimiento del líder ultraizquierdista me sorprende bastante, pues al ser candidato por su partido a las elecciones madrileñas, de salir elegido, cosa probable, si recoge su acta de parlamentario autonómico, perdería la paguita solicitada.
Lo mismo en su cabeza alberga la idea de que solo cogería el acta si los partidos de izquierda tuviesen probabilidades de gobernar, algo bastante improbable, pues todo parece indicar que PP + Vox lograrán la mayoría necesaria para gobernar. Si fuese cierto y renunciase al acta antes de ser un irrelevante diputado alejado del poder, significaría simplemente, que ha engañado a sus votantes, que se ha presentado a unas elecciones para defender los intereses de los madrileños, solo si forma parte del gobierno regional, y si no, que le sustituya el siguiente, algo lamentable.
Pero que vamos a esperar de un tipo que antes de ser cargo público tenía un patrimonio de menos de 60.000 euros y vivía en un barrio obrero, y ahora declara un patrimonio de casi 550.000 euros y vive en una mansión de lujo en una zona residencial.