Independientemente de que los
actos de los partidos constitucionalistas estén siendo objeto de ataques
continuos por parte de esos españoles que están muy enfadados por serlo, y por
ello, utilizan la intimidación y la violencia contra aquellos que simplemente
acuden a un acto electoral para oír las propuestas de un partido legal.
Independientemente de eso, lo más grave quizás sea, que nuestro presidente del
Gobierno, Pedro Sánchez, se niega a condenar los ataques, y trata de mantenerse
equidistante entre los terroristas callejeros, esos cuyos partidos pueden
mantenerle en La Moncloa, y los atacados partidos constitucionalistas.
Dentro de esos partidos
constitucionalistas, están quienes pretenden mejorar la situación del país
poniendo parches, como el Partido Popular y Ciudadanos, y quienes quieren
realizar esos cambios de calado necesarios para blindar nuestra unidad
nacional, nuestra Constitución y nuestras libertades, evidentemente me estoy
refiriendo a VOX.
Mientras que el sentido común
y VOX, nos dicen que los partidos que pretenden destruir todo lo conseguido por
nosotros desde hace medio siglo deben ser ilegalizados, en el Partido Popular,
gentuza como Maroto, que ya como alcalde de Vitoria pactó con los proetarras de
Bildu y se arrodilló ante Otegui, el otro día volvía a “coleguear” con el
representante de Bildu en una emisora. Algo vomitivo para mí.
Pablo Casado lleva demasiadas
pesadas piedras en su mochila, y no es solo Maroto, la inmersión lingüística de
Núñez Feijoo en Galicia es “noqueante” para él y su partido, y qué decir de recurrir a menudo al cobarde de Rajoy.
Desde la Transición hasta el
11-M, la democracia española se estaba consolidando, desde Zapatero, poco a
poco nos estamos convirtiendo en una democracia fallida.
